5.- CUEVA DE ALTAMIRA Y ARTE RUPRESTRE PALEOLÍCO DE LA CORNISA CANTÁBRICA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1985/2008

 

Llamada la “Capilla Sixtina del arte paleolítico”, Altamira contiene una impresionante colección de pinturas polícromas, dibujos y grabados realizados hace 15.000 años. La cueva, especialmente su segunda sala, conocida como el Gran Salón, el Gran Panel, el Gran Techo o Sala de los Frescos, está considerada como la culminación del arte rupestre y el más hermoso repertorio de pintura prehistórica que se conoce hasta la fecha. Los valores universales reconocidos por la Unesco para la cueva de Altamira se extendieron en 2008 a otros 17 sitios con arte rupestre paleolítico de la región Cantábrica.

1-Réplica de pintura ruprestre del Salón de la Cueva de Altamira-metirta.online

RÉPLICA DEL GRAN SALÓN DE LA CUEVA DE ALTAMIRA, CONSIDERADO COMO EL MAS HERMOSO REPERTORIO DE PINTURA RUPESTRE PREHISTÓRICA QUE SE CONOCE HASTA LA FECHA.

A dos kilómetros de la noble Santillana del Mar emerge un lugar igual de noble, al menos de espíritu. Es el principal núcleo de interés de Cantabria y casi por extensión del mundo, la obra maestra del arte del Paleolítico, o lo que es lo mismo, las cuevas de Altamira, con sus grabados, con sus trazos rojos, amarillos y violetas formando figuras imposibles (símbolos religiosos, tal vez) y posibles (jabalíes, caballos, una gran cierva…) hace más de 15.000 años.

Es el mayor tesoro encontrado de aquel periodo poco conocido en el que se sitúan los primeros pasos de la humanidad. Su hallazgo, por casualidad, como suelen ocurrir siempre estas cosas, sirvió para entender al hombre del Paleolítico como una persona dotada de sensibilidad, quién sabe si derivada por la creencia en algún dios o por simples cuestiones de magia.

La cueva de Altamira se articula en tres tramos principales que enlazan el llamado Gran Salón de los Polícromos con la Sala del Pozo, que mediante un gran pasillo comunican con la última y mayor de las salas, conocida como la Cola de Caballo. La longitud total alcanza los 300 m, que albergan 150 representaciones magistrales.

Las cuevas están cerradas al público desde 2002, después de que se apreciara una modificación en el microclima de su interior que hacía peligrar las pinturas. Sin embargo el visitante tiene la oportunidad de obtener una idea exacta de lo que son las pinturas del Gran Salón en la llamada Réplica que, junto al Museo Didáctico y la Cueva de las Estalactitas, ha sido creada con el doble objetivo de divulgar los modos de vida del cuaternario y respetar el entorno de la gruta original.

La réplica de la cueva ofrece una visión absolutamente realista de cómo es el Gran Salón y sus magníficas pinturas, que en el original se encuentran a unos 30 m de la entrada de la cueva. Mide 18 m de longitud y 9 de anchura, y su altura, antes de la adaptación realizada para facilitar la visita, oscilaba entre 80 cm y 2 m. En este sector aparecen pinturas superpuestas y una secuencia relativa de técnicas, estilos y temas, que demuestran que el techo fue decorado en varias etapas.

Es inevitable fijar la vista en el Gran Panel de los Polícromos, integrado por una veintena larga de bisontes, rodeados por una gran cierva, varios jabalíes y multitud de signos. La concepción plástica de la obra refleja una observación precisa de los relieves rocosos, en los que el artista supo ver las formas de los animales que tan bien debió de conocer.

2-Mapa de situación de las Cuevas de Altamira-metirta.online

Mapa de situación de las Cuevas de Altamira

A nivel técnico sorprende imaginar la dificultad de ejecución sobre un techo bajo que no permitía erguirse ni obtener una visión de conjunto. El autor, o autores, de estas pinturas sintetizan todas las técnicas de forma magistral. Graba con un buril el perfil y algunos detalles de los animales. Después añade a carbón un contorno interior paralelo al grabado, ultimando con trazo seguro, o con manchas oscuras según el caso, los toques que darán el máximo realismo a la figura: la jiba, las pezuñas, el movimiento de la cola, que consiguen transmitir la sensación de que el animal está vivo. Finalmente combina pigmentos naturales, de color rojizo y negro, con el volumen ocre de la roca, soporte para conseguir la textura definitiva y la sensación escultórica. Utiliza además las grietas naturales del techo para marcar las zonas de despiece de los animales.

Todas las figuras son diferentes. Algunos bisontes aparecen de lado y completos, otros sin cabeza y de otros solo quedan algunos trazos; el resultado es una espectacular manada en libertad, formidable tanto en su conjunto como en el detalle de las principales figuras, caso del gran bisonte macho que representa la jerarquía del grupo o la gran cierva de más de 2 m que cierra el gran panel, considerada como una obra maestra.

Completan el panel caballos, una cabeza de toro y gran variedad de signos escaleriformes, como manos o señales antropomorfas, personajes humanos con cabeza de animal con un significado ritual, a veces indescifrable, del lenguaje del hombre primitivo.

 

ARTE PALEOLÍTICO CANTÁBRICO

Teniendo en cuenta que el Gran Panel de los Polícromos fue realizado hace 15.000 años y que su visión ha maravillado por igual a los amantes del arte y de la historia, no es de extrañar que este conjunto haya eclipsado a otros legados artísticos de gran valor datados asimismo en épocas remotas. Porque Altamira, aunque es el más impresionante conjunto de arte parietal prehistórico, no es el único ni el más antiguo que aquí se conoce.

3-Arriba Cueva de El Pendo en Escobedo (Cantábria). Abajo réplica de la cueva de Ekain, en Eikanberri-metirta.online

Arriba Cueva del Pendo, en Escobedo (Cantábria). Abajo réplica de la cueva de Ekain, en Eikanberri

En la cueva llamada Fuente del Salín (Muñorrodero) hay una colección de manos impresas en negativo, 8.400 años más antiguas que los bisontes del Gran Techo. Las cuevas de El Castillo, Las Chimeneas y La Pasiega (Puente Viesgo), Hornos de la Peña (San Felices de Buelna), El Pendo, La Garma (Omoño), Covalanas y La Haza (Ramales de la Victoria) son algunos de los numerosos enclaves donde los primitivos pobladores decoraron sus cuevas con inquietantes símbolos. Desde 2008, todo este conjunto de cuevas, y otras próximas pero pertenecientes a territorio vasco y asturiano, forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

 

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