41.- EL PAISAJE CULTURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 2011

 

En el mar pitiuso hay una reserva marina, creada especialmente para proteger inmensos prados submarinos de posidonla y de zoostera, las conocidas popularmente con el nombre de algues. La posidonia tiene largas y finas hojas ondulantes. En estos prados desovan y se refugian numerosísimas especies de vertebrados e invertebrados marinos de las zonas litorales aún iluminadas por la luz solar. Normalmente suelen crecer en fondos de arena, y en otoño, las hojas largas de la posidonia caen -se trata de una planta fanerógama adaptada a la vida marina- y son arrastradas por el oleaje hasta las playas, donde se acumulan en grandes cantidades. El alga amontonada protege las playas de los arrastres de la arena en los temporales del otoño. El alga era recogida antaño por los campesinos, puesto que servía como cama para el ganado y como abono orgánico en los campos agrícolas. Incluso se usaba como aislamiento en el techo de las casas rurales. Caballitos de mar, cangrejos y cigalas, la larga nacra, almejas, bandos de salpas, llobarros y obladas viven en, sobre y de estas extensas zonas de algues. Lo mismo que arañas, rayas y torpedos, que se ocultan enterrados en la arena. La Reserva Marina deis Freus d’Eivissa i Formentera comprende el espacio marino comprendido entre los islotes, o freus, que casi unen Eivissa y Formentera, la punta des Jondal y la punta de sa Mata, en el oeste y levante de Eivissa, respectivamente, y la punta Gavina y la punta Prima de ambos lados de la isla de Formentera. La reserva está integrada a su vez en el Parque Natural de ses Salines, el más importante de las Pitiusas.

3-Posidonia en la reserva dels Freus d´Eivissa i Formentera-metirta.online

FONDO MARINO DE POSIDONIA EN LA RESERVA DELS FREUS D’EIVISSA I FORMENTERA.

De Andratx a Pollerna, el viajero puede afrontar una larga ruta por las montañas del noroeste de Mallorca, la serra deTramuntana, y disfrutar de los parajes naturales más espectaculares de la isla: impresionantes acantilados y roquedos, un vasto tapiz de pinares y encinares, y pequeños pueblos alejados de la Mallorca más turística. La intervención humana ha transformado profundamente este agreste paisaje para su uso agrícola.

La serra deTramuntana es una larga cordillera que se extiende de suroeste a noroeste por el reborde occidental de la isla, desde Andratx hasta el cabo de Formentor, con cerca de 90 km de longitud y entre 10 y 20 km de ancho, y con sus cimas culminantes en el Puig Major (1445 m) y el Massanella (1340 m).

La sierra se levanta junto al mar, y forma un litoral distinto al del resto de la isla: nada de largas playas de arena, ni de grandes complejos turísticos ni excesos de asfalto; apenas deja sitio a algunas diminutas calas que facilitan el baño y a algunos pocos núcleos tradicionales de población (Deiá, Banyalbufar, Valldemossa ). Los encinares y los pinares dominan completamente el paisaje, hasta la misma línea del mar. También los acantilados, la roca calcárea, que la erosión ha labrado creando formas sorprendentes. Y en cuanto a la huella humana, poco más que los viejos bancales de piedra para los olivos o los antiguos refugios para el carboneo. Es, en fin, lo que ha venido a definirse reiteradamente como “la otra Mallorca”.

 

ANDRATX

Desde Palma, hay que atravesar la jungla de hormigón de Costa Calviá para comenzar a ganar altura en los alrededores de Andratx, una población que aún conserva su estampa tradicional, sus calles empedradas y su encanto popular. Allí comienzan los salvajes escenarios de la sierra. La costa se abre en pequeñas calas, a veces entre acantilados cubiertos de pinos y acebuches; también de palmitos (pequeñas palmeras) que le confieren una apariencia exótica.

Son especialmente destacables los panoramas que pueden contemplarse desde los tres cabos de la zona: so Mola, sobre el mismo puerto de Andratx; el cap del Llamp, sobre Camp de Mar; y el cap Andritxol, donde un camino permite el acceso hasta su mayor elevación, en la que se alza una torre de defensa renacentista. El acantilado es vertiginoso. El caló d’en Monjo, situado a espaldas de Camp de Mar, es una calita solitaria y familiar, accesible a pie o en barca.

 

MIRADORES SOBRE EL MAR

La carretera bordea la costa y ofrece unas vistas soberbias, impactantes. Estellencs y Banyalbufar (el primero a unos 20 km de Andratx, el segundo a 27 km) asoman sobre el mar. Sus casas rústicas, de piedra con tejados de teja árabe, estrechas y verticales sobre escasos suelos inclinados,parecen miradores sobre el Mediterráneo. Hasta la superficie del mar descienden, casi ocupando las curvas de nivel de la cartografía, convirtiéndolas en verdaderas terrazas de cultivos con tomates, cañas, flores, productos de huerta… Durante el invierno espejean las pequeñas albercas llenas de agua. Hoy se cultivan de nuevo vides en alguna de esas terrazas, y en Banyalbufar se ha conseguido recuperar una variedad local de uva malvasía, elogiada en sus obras relativas a las Baleares por el mismísimo archiduque Luis Salvador de Austria, uno de los primeros y más ilustres visitantes de la isla en la encrucijada de los siglos XIX y XX. Viejas torres de vigilancia costera atestiguan el miedo secular de los mallorquines hacia los ataques de la piratería musulmana. Se suceden los miradores a pie de ruta. Todos invitan a detenerse, pero no hay que dejar de hacerlo en el mirador de ses Animes, donde se levanta una torre del siglo XVI.

4-Vista de Valldemosa en la sierra de Tramuntana-metirta.online

VISTA DE VALLDEMOSSA, EN LA SERRA DE TRAMUNTANA.

 

VALLDEMOSSA Y DEIÀ

El paisaje se calma en los alrededores de Valldemossa, un grupo de casas tradicionales dispuestas salvando una fuerte pendiente, y que apenas saldría en los mapas si no fuera porque Chopin y George Sand pasaron allí un depresivo invierno. El pueblo, un conjunto de apretujadas casas inequívocamente serranas al amparo de los viejos edificios de la parroquia de Sant Bartomeu, palau del Rei Salino y la Real Cartuja de Jesús de Nazaret, se alza en una colina rodeada de breves terrazas, albercas, casitas de aperos y de espesos pinares y encinares.

Olivos centenarios, cultivos en terrazas y algunas possessions suavizan un poco el paisaje en esta zona. Pero rápidamente vuelven los escenarios abruptos, los roquedos más escarpados, los altos acantilados y las profundas ensenadas. Desde el mirador de Son Marroig, en la villa de verano del archiduque Luís Salvador de Ausburgo, se obtienen las mejores vistas de este sector.

Poco más adelante está Deiá, otro pueblo de estampa rural, tradicional, que ha adquirido renombre gracias a artistas e intelectuales que han dejado la impronta de su estancia allí: Picasso, García Márquez, Aráis Nin, Ava Gardner, Mariscal, Pedro Almodóvar… La cala de Deiá es un rincón de postal turística, de permanente tipismo y, sin embargo, auténtico: aguas bravas, playa de piedras, cantiles cubiertos de pinos.

Llucalcari, a unos 3 km, parece sacado de un antiguo grabado dieciochesco: palmeras sobre el horizonte azul, cegador; los tejados árabes, las casas con paredes de piedras y argamasa ocre.

La carretera Ma 10 pasa, siempre siguiendo la costa brava de la isla, entre campos de olivos supuestamente milenarios, de troncos retorcidos, de copas plateadas, para llegar al amplio valle de Sóller, hasta hace poco cubierto de naranjos y hoy lentamente ocupado por segundas residencias. El valle está protegido por las imponentes montañas del centro de la serra de Tramuntana. Desde aquí se descubren las cimas azules del puig Major, de los Cornalons o Cornadors, del puig de l’Ofre, y de la larga serra d’Alfóbia.

Luego viene Sóller, más urbano, quizás la única concesión en esta costa a un turismo de mayor gentío. Gracias a un período de floreciente industria a principios del siglo XX, las pudientes familias de Sóller edificaron casas modernistas, con fachadas pretenciosas, jardines y torres, o adaptaron las viejas casas populares. Se agolpan junto a la estación del ferrocarril (un tren eléctrico casi familiar con vagones de madera parece haberse desprendido de algún relato decimonónico), la plaga de la Constitució, con animadas terrazas; la iglesia de Sant Bartomeu y el edificio del Ayuntamiento. Su puerto, notable centro turístico, es el único abrigo natural de la costa mallorquina.

Los naranjos tapizan el valle de Sóller y dan otro respiro necesario, porque a continuación viene lo más abrupto de la sierra.

 

LA COSTA MÁS BRAVA

Desde el Port de Sóller se puede llegar hasta la playa de Formentor, hacia el norte, pasando bajo los acantilados de la península de Formentor y del cap de Catalunya: pavorosos. Es la mejor manera de admirar la costa brava de Mallorca, con lugares emblemáticos como el torrent de Pareis o sa Calobra, sin dudalo más espectacular que ha forjado la naturaleza en toda esta costa de la sierra de Tramuntana: el torrente se ha abierto camino entre paredes completamente verticales, de hasta 300 m de altura en algunos puntos, para completar su salida al mar por un estrecho espacio. La estampa que ofrece todo ello es fascinante.

5-Mapa de situación Isla de Mallorca-metirta.online

MAPA DE SITUACIÓN ISLA DE MALLORCA

 

FORMENTOR, EL FINISTERRAE MALLORQUÍN

En este último sector el viajero debe detenerse a visitar el monasterio de Lluc, epicentro espiritual de la isla.

Aún queda un largo recorrido antes de que la carretera descienda definitivamente hasta la localidad de Pollenga. El valle, l’Harta, de Pollenla es un vergel. Y tanto el pueblo como sus alrededores han sido en general muy cuidados en lo urbanístico y en su mantenimiento.

La carretera que se dirige a la península de Formentor es angosta y con curvas que exigen precaución. Cruza parajes sobrecogedores, solitarios, solo habitados por halcones y cabras salvajes. La tranquila playa de Formentor, con su renombrado hotel de lujo del mismo nombre, y algunas otras calas accesibles (cala Murta, cala Figuera de Formentor, en Gosauba) son una tentación continua para el visitante: aguas tranquilas y fondos claros. Pero antes ha podido detenerse en el mirador del Mal Pas para contemplar el islote d’es Colomer, erecto, monolítico, hábitat de gaviotas y lagartijas. Atrás ha quedado, ahora minúscula en la lejanía, la bahía de Pollerna, con el Port, cosmopolita.

Cerca del Port se encuentra la zona húmeda de s’Albufereta, reserva biológica de gran importancia en la que se solazan ánades, garzas, correlimos y otras zancudas y limícolas.

6-Cabo Formentor situado en el punto más septentrional de la Isla de Mallorca-metirta.online

CABO FORMENTOR, SITUADO EN EL PUNTO MÁS SEPTENTRIONAL DE LA ISLA DE MALLORCA.

 

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