40.- IBIZA, BIODIVERSIDAD Y CULTURA

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1999

 

Cuatro elementos favorecieron la declaración de Patrimonio de la Humanidad: Dalt Vila, la vieja ciudadela de Eivissa (Ibiza), todavía encerrada en el recinto amurallado; la necrópolis de es Puig des Molins; el poblado fenicio de sa Caleta, cercano a la playa de es Codolar, y por fin, las extensas praderas sumergidas de posidonia, hoy protegidas en la Reserva Marina deis Freus e incluidas en el Parque Natural de ses Salines. Además se tuvieron en cuenta otros elementos culturales y naturales, como la peculiar arquitectura popular, que ha sido modelo de corrientes arquitectónicas contemporáneas.

 

DALT VILA

Dalt Vila es uno de los más bellos y mejor conservados ejemplos de ciudadela mediterránea, producto de sucesivas aportaciones históricas y culturales. De origen púnico ha sido después modelada por los sucesivos ocupantes: romanos, bizantinos, árabes, pisanos, aragoneses y catalanes…

Se trata del barrio más pintoresco de Eivissa (Ibiza). Aquí y allá abren sus puertas tiendas, galerías de artistas, restaurantes, encantadores hotelitos y locales nocturnos, donde propios y extraños se mezclan sin transgredir las normas sociales. La ciudad antigua es un dédalo de callejuelas blancas y empedradas rodeado por el trazado de las antiguas murallas; desde sus baluartes se domina la ciudad, el puerto y la bahía.

Las obras de las actuales murallas de Ibiza se comenzaron en tiempos de Carlos I como medida disuasoria y de protección contra los saqueos de los turcos en estas costas. Para su construcción se aprovecharon, en parte, trazados de la muralla del alcázar árabe de triple recinto (destruido casi por completo en la invasión pisano-catalana de 1114), así como de la antigua fortaleza medieval.

Tienen siete baluartes cuyos nombres son, por este orden y de derecha a izquierda, según se entra por el portal de ses Taules: baluard de Sant Joan, de la Porta Nova, de Sant Jaume, de Sant Jordi (sobre el soto del castillo), de Sant Bernat, de Santa Tecla y de Santa Llúcia (sobre el barrio de sa Penya y frente a los islotes Botafoc, Plana, Daus, Negre, Malvins… y Formentera, en el horizonte).

Entre el de Santa Llúcia y el de Sant Joan se abre el portal de ses Taules, monumental puerta de entrada al recinto amurallado, construida en estilo manierista y decorada con estatuas romanas y el escudo de Felipe II.

1-La vieja Ciudadela de Eivissa, desde el puerto-metirta.online

VISTA DE DALT VILA, LA VIEJA CIUDADELA DE EIVISSA, DESDE EL PUERTO.

Junto al baluarte de Santa Llúcia, sobre el mar, se encuentra el edificio del Ayuntamiento, un remozado convento original del siglo XV. Frente a él se halla la iglesia de Sant Doménec, barroca y con cúpulas de teja árabe. Próxima al baluarte de Sant Bernard y al de Santa Tecla se abre la plaga de la Catedral, a la que dan vista los principales monumentos de la ciudad, como la catedral y el castillo, construido en el siglo XVI.

La catedral, dedicada a la advocación de Nuestra Señora de las Nieves por haber sido conquistada la ciudad el 8 de agosto de 1235, es un edificio originalmente gótico pero reformado en estilo barroco durante el siglo XVII. De su primera construcción (siglos XIII y XIV) se conservan el ábside y el campanario. En su interior alberga retablos y pinturas de los siglos XIV y XV, así como un museo en el que se puede contemplar una bella custodia gótica.

 

ES PUIG DES MOLINS

En la colina (puig) cerrada por la Vía Romana, paralela a la Vía Púnica (ambas calles desembocan frente al baluard de la Porta Nova) se encuentra el Puig des Molins, llamado así por la presencia, durante el siglo XIX, de olivos y molinos harineros. Las excavaciones han demostrado que mucho antes era una necrópolis púnica y romana con más de 4.000 sepulturas. Las salas del muy bien acondicionado Museu del Puig des Molins ofrecen una didáctica perspectiva sobre lo hallado, alumbrando detalles de una cultura, la púnica, aún desconocida en gran parte. Collares, instrumentos de cirugía, armas, lucernas, series de exvotos, sarcófagos, agujas, anillos, sellos, monedas… completan las ricas colecciones expuestas en este museo del arte púnico, tal vez uno de los mejores del mundo por lo que atañe a esta cultura. Es posible visitar un hipogeo: impresionan sus sarcófagos de piedra arenisca, alineados en las grutas.

2-Mapa de situación Islas de Eivissa i Formentera-metirta.online

MAPA DE SITUACIÓN DE LAS ISLAS DE EIVISSA I FORMENTERA

 

SA CALETA

Se supone que el asentamiento fenicio-púnico de sa Caleta (siglo VII a.C.), en el término municipal de Sant Josep de sa Talaia, fue el primero de la isla. Desde su yacimiento puede verse la afilada punta de es Jondal, al oeste, la larga playa de es Codolar, de cantos, y el cap d’es Falcó, por el este. Su ubicación era, pues, estratégica. Los arqueólogos interpretan entre las ruinas descubiertas un horno, callejones y viviendas. Algunas décadas después sus habitantes se desplazaron y fundaron el poblado que fue la semilla de la actual capital de Ibiza. Fenicios fueron también los primeros explotadores de la sal de ses Salines y, por el hallazgo en distintos lugares del Mediterráneo de ánforas fabricadas en Eivissa, se puede suponer que ya la exportaban. Lo mismo que los romanos. Hay un yacimiento púnico-romano en ses Paisses de cala d’Hort (siglos v a.C. a vil d.C.), donde hubo una villa tardía (siglos I y II d.C.), con una almazara. Alrededor se hallan los restos de una veintena de hipogeos púnicos más antiguos, y dos fosas bizantinas posteriores.

 

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