4 RITUALES DE DINERO CON SAL MÁGICA.

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SORTILEGIO DEL SALERO PARA LOTERÍAS

ENCANTAMIENTO EGIPCIO PARA LOGRAR DINERO

ESPIRAL DE SAL CONTRA LAS DEUDAS

PLATO MÁGICO DE SAL PARA EL AHORRO

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SORTILEGIO DEL SALERO PARA LOTERÍAS

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El término sortilegio nos remite a las temáticas adivinatorias, ya que un sortilegio puede ser una prospección en lo oculto para averiguar un resultado. Pero lanzar un sortilegio es también emitir un encantamiento. En la práctica que nos ocupa combinaremos las dos disciplinas, y desde el punto de vista adivinatorio procuraremos que sea la sal la que nos diga a qué números de lotería debemos jugar. Por otra parte, por si no pudiéramos escoger las numeraciones (le nuestras apuestas, el sortilegio del salero nos ayudará a potenciar ocultamente las buenas vibraciones del boleto.

 

INGREDIENTES

Un salero de cocina lleno de sal.

Un boleto de lotería.

Una tela naranja, cuadrada de unos 50 centímetros de lado.

Canela en polvo.

Un mechón de cabellos.

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PREPARACIÓN

Vamos a comenzar a trabajar desde la vertiente adivinatoria, en esta ocasión para lograr saber a qué números debemos apostar o jugar. Después, cuando ya conozcamos las cifras a las que apostamos, ritualizaremos el boleto para que las energías sean propicias y quizá así conseguiremos el premio.

Para intentar una prospección adivinatoria, comenzaremos por colocar la tela naranja sobre la mesa de trabajo. El color naranja tiene la propiedad de generar una buena vibración sobre todo lo que tenga relación con el dinero, por tanto, es la tonalidad ideal para tentar a la suerte.

Tomaremos el mechón de cabellos, y con la ayuda de unas tijeras efectuaremos varios cortes dejando que caigan desordenadamente sobre la tela. Acto seguido, espolvorearemos sobre ellos un poco de canela y al hacerlo nos concentraremos pensando en el deseo de obtener una respuesta. Después diremos en voz alta:

Esta es la canela mágica y poderosa. La especia por tantas veces usada como fuente de inspiración. Ayúdame, oh, especia, para que pueda encontrar un camino en mi búsqueda de la fortuna y la suerte.

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El siguiente paso será coger el salero con ambas manos y nos concentrarnos pidiendo ayuda a las entidades desconocidas para que su poder recaiga sobre el mágico elemento. Diremos en voz alta:

Espíritus y duendes de la suerte y la fortuna, os llamo y convoco para que asistáis en mi ayuda.

Espíritus y duendes de la suerte y la fortuna haced que vuestra fuerza caiga sobre esta sal que ahora derramaré en busca de una respuesta a mis preguntas.

Acto seguido, y con la mano izquierda, cogeremos varios puñados de sal y la iremos derramando lentamente sobre la tela. A cada puñado de sal que caiga observaremos si nos da alguna señal que resulte interesante, es decir, si vemos la formación de algún número a partir de alguna acumulación de sal, en cuyo caso lo anotaremos en un papel. Cuando hayamos terminado de tirar la sal, miraremos detenidamente todo el conjunto a la espera de hallar alguna otra señal numérica.

En caso de no haber percibido números con este ejercicio, ya que no siempre aparecen con claridad, no debemos desesperar. Podemos hacer una segunda prueba que consistirá en mirar el conjunto de cabellos, sal y canela, dejando que los ojos paseen por él a la espera de captar alguna señal o forma que nos sugiera una cifra.

Transcurrido el paso anterior, o si no lo hemos formulado porque ya teníamos los números de la apuesta, procederemos a realizar el sortilegio con el décimo de lotería. Para ello servirá la misma disposición de los elementos y únicamente debemos añadir encima de ellos el papel de la apuesta y concentrarnos en la petición.

Permaneceremos unos minutos concentrados efectuando mentalmente la petición para que el resultado del sorteo nos sea favorable. Después iremos cogiendo puñados de sal con la mano izquierda y los tiraremos sobre el boleto hasta que nos quede totalmente cubierto por el blanco ingrediente.

Doblaremos cuidadosamente la tela para que todos sus contenidos queden perfectamente guardados en el interior. Anudaremos las cuatro puntas al estilo hatillo y guardaremos todo el conjunto en un lugar secreto para que nadie pueda tocarlo. No lo sacaremos de allí hasta el día después del sorteo.

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ENCANTAMIENTO EGIPCIO PARA LOGRAR DINERO

La cultura egipcia tuvo una gran riqueza en el campo de lo oculto. Es tal vez una de las civilizaciones que más amuletos, talismanes y rituales de carácter esotérico ha realizado. Buena parte de sus legados se refieren al cuidado de los difuntos, a la manera de trabajar para lograr equilibrar las fuerzas del más allá o para obtener una buena canalización energética entre las fuerzas de lo desconocido. Sin embargo, su magia aplicada a otros muchos aspectos también fue rica.

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Mágicamente hablando, un encantamiento es muy parecido a un hechizo o fascinación. Lo que se persigue es que el poder de un mago u oficiante vaya más allá de su propia realidad para obtener aquello que desea.

Los encantamientos han estado asociados tradicionalmente a cuestiones afectivas por su vinculación con la fascinación. Retomando el tema de Egipto, recordemos el poder de los anillos encantados de los faraones, pues alguno de ellos tenía la capacidad de someter a quien se situaba delante, paralizándolo al instante. Otro ejemplo serían los ojos de fascinación de Horus que provocaban encantamientos la mayor parte de las veces afectivos, aunque también podían ser de carácter económico. En este repaso de objetos mágicos no podemos olvidar como elemento de fascinación y encantamiento la cruz ansada egipcia, un gran talismán que en nuestros días todavía se sigue incluyendo en muchos ceremoniales.

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Para efectuar el encantamiento vamos a recurrir a la fuerza de Jnum, dios egipcio representado como carnero, cuya imagen incluimos en este libro y aconsejamos al lector que fotocopie para así poder trabajar mejor en el desarrollo de sus encantamientos.

Para los egipcios, la criatura sagrada de Jnum representaba el símbolo de la procreación en el mundo natural. Se creía que él había moldeado la forma del hombre en un torno de alfarero. Pero su importancia en los aspectos económicos y derivados de la suerte procede de que era llamado «Señor de la catarata», pues controlaba la caverna de Hapi, el dios que regía las inundaciones. El río se desbordaba cada año y el agua acostumbraba a inundar todos los campos, pero al retirarse dejaba el lodo en el que los agricultores cultivaban sus cosechas. Los egipcios creían que Jnum era el encargado de controlar las inundaciones y por ello creían que les daba suerte.

Este ritual no está dirigido únicamente a las personas que desean obtener la suerte económica, sino también a las que de un modo genérico esperan lograr una mejora en su vida en cualquier sentido. Por eso las aplicaciones del ceremonial son casi infinitas y cada lector debe ajustarlas a sus necesidades particulares.

 

INGREDIENTES

1 bandeja pequeña, no muy profunda.

4 conos de incienso de pino.

Sal gorda.

Sal fina.

Sal mezclada con azúcar.

Una imagen de Jnum o su nombre escrito en un papiro.

Hoja blanca para la petición.

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PREPARACIÓN

Para este ritual necesitamos la presencia inexcusable de la deidad Jnum, que será la que invocaremos para obtener mejoras en la economía o suerte en general. Por este motivo hemos incluido la imagen de la entidad en esta obra. Aconsejamos fotocopiarla varias veces, ya que con cada ritual que hagamos nos hará falta una diferente. Otra opción para llegar a la entidad es escribir su nombre en un papiro cuatro veces, de forma que coincida cada una de ellas con los cuatro puntos cardinales

Comenzaremos por meditar la petición hasta llegar a la conclusión de cuál es la cantidad inicial que precisamos. Cuando lo sepamos, escribiremos en una hoja de color blanco nuestro nombre y apellidos. En el reverso del papel indicaremos la petición y escribiremos la fecha en que la hemos hecho.

En un vaso mezclaremos dos partes de azúcar con una de sal. Lo dividiremos en dos mitades y reservaremos una. El hecho de incluir el azúcar en el encantamiento tiene la finalidad de lograr endulzar la situación y atraer hacia nosotros la felicidad y la dicha.

En el fondo de la bandeja depositaremos la mezcla de azúcar con sal. Acto seguido, sobre la superficie anterior colocaremos el papel de petición que cubriremos con sal gorda, procurando que no caiga fuera de sus límites.

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El siguiente paso requerirá algo más de concentración. Comenzaremos por sostener en nuestras manos la imagen o el papiro que contiene a la deidad que facilitará el encantamiento. Nos relajaremos con la ayuda de la respiración e inmediatamente después llevaremos a nuestra mente el nombre de Jnum, como si pudiéramos escribirlo en una pantalla imaginaria. Después, manteniendo el papel o la imagen en las manos, invocaremos en voz alta:

Oh dioses del Alto y Bajo Egipto, asesores y hermanos del poder de los faraones. Comendadores de la vida y la muerte, del éxito y el fracaso. Acudid, os lo ruego.

Oh, gran dios Jnum, Señor de las corrientes, Rector de la caverna, Amo de la catarata, Padre del río, Benefactor de las cosechas… ¡manifiéstate!

Oh, Jnum, tú que lograste que humanos como yo encontrasen la felicidad con las cosechas, permite que yo ahora busque la mía con (indicar cómo esperamos obtener más dinero), pues en verdad la necesito.

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Concluida la invocación, permaneceremos unos minutos en silencio mientras seguimos visualizando el nombre del dios. Seguidamente, colocaremos su imagen o el pergamino sobre la sal que cubre la petición. Tras hacerlo, cubriremos todo el conjunto con sal fina. Por último situaremos cada uno de los conos de incienso de las esquinas de la bandeja y los prenderemos con una cerilla de madera. Acto seguido invocaremos:

Oh, gran Jnum, ven y manifiéstate, que en tu honor te ofrezco estos aromas para que glorifiquen tu preciado espíritu.

Ven a mí y a mi vida. Con esta ofrenda de azúcar, sal y perfume (señalaremos la bandeja) te ofrezco mi amistad y respeto.

Oh, gran Jnum, tú que fuiste capaz de conocer a personas dichosas y contentas, haz que yo sea una de ellas. Tú que lograste multiplicar los bienes, logra para mí que (indicar el deseo que tenemos).

Oh, gran Jnum, te agradezco con todo mi corazón y mi alma tu esfuerzo y dedicación. Oh, Grandes dioses del Alto y Bajo Egipto, recibid mi más profundo respeto y cariño por vuestra participación en este ritual.

Una vez efectuada la invocación, procederemos a depositar la bandeja en una ventana o balcón para que pase a la intemperie toda la noche. Por la mañana la retiraremos a un lugar oscuro. Repetiremos esta operación durante siete días seguidos. Procuraremos no hacer este ritual cuando la Luna esté en fase menguante, dado que tendría menor efectividad.

Cuando se haya cumplido la petición o consideremos que ya ha pasado el tiempo prudencial de espera para el cumplimiento, guardaremos la bandeja en una tela de color naranja o amarilla y la enterraremos en un bosque o jardín.

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ESPIRAL DE SAL CONTRA LAS DEUDAS

En las artes ocultas existen las denominadas figuras arquetípicas. Se trata de imágenes que despiertan en el observador o en quien trabaja con ellas, sentimientos o sensaciones que muchas veces le permiten trascender la realidad.

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Las figuras de los arquetipos se han empleado para meditar, para alcanzar estados de trance o estados modificados de la conciencia, también para rituales mágicos y para dar una forma base a los amuletos. Algunas de las figuras más representativas como arquetipos las encontramos en las cartas del tarot. De hecho, cada una de las láminas de los arcanos mayores representa un mundo o una idea arquetípica como pueden ser la voluntad, la evolución, el éxito, el amor, etc. Este mismo hecho sucede con las cifras que habitualmente tienen un uso matemático, pero que son empleadas como desencadenantes de sensaciones. El hecho de visualizar ciertos números predispone al operar para alcanzar ciertos estadios mentales, así es posible lograr canalizar la energía para temas tan diversos como la comunicación, la espiritualidad e incluso para la proyección de las ideas.

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En el caso que nos ocupa, la espiral es también una figura arquetípica que manifiesta un principio activo, un deseo de transmutación y cambio. De la misma forma que el círculo manifiesta el principio y el fin, y que el triángulo equilibra aspectos como cuerpo, mente y espíritu, e incluso, mente esencia y alma, la espiral provoca la mutación.

Podemos encontrar espirales en numerosas culturas. A priori nos aparece como un motivo étnico tanto en el continente africano como en el americano, pero seguramente donde alcanzó mayor poder fue entre la cultura celta. Los celtas recurrían continuamente a motivos curvilíneos en su decoración de espadas, escudos, ánforas y joyas. De hecho, uno de los símbolos más mágicos para los celtas era el trískel», que abordaremos oportunamente en una de las prácticas del ejercicio siguiente y que está formado por tres espirales.

Desde un punto de vista simbólico, así como el círculo manifiesta la protección, la interiorización y la aceptación del ciclo de la vida, es decir, de un principio y un final, en el caso de la espiral se toma una decisión, un camino, y se continúa hacia el final. Seguramente por esto ha sido considerada como una figura evolutiva. La espiral parte de un punto imaginario, que puede ser una idea, el cambio de una situación o el hecho de comenzar a caminar. Se desenvuelve de manera circular, pero cada vez más lejos del punto de partida. Por eso, mientras que el círculo nos indica que siempre volveremos al origen aunque para retornar a él debamos pasar por muchas experiencias, la espiral nos invita a la evolución y el cambio. Nos indica que partimos de un principio, que siempre estaremos evolucionando de manera circular en torno al origen. Al tiempo, nos indica que cada vez estaremos más lejos del punto de partida porque estamos aprendiendo de la experiencia.

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En el caso que nos ocupa, el ritual de sal con la espiral contra las deudas representa el inicio de un camino y la fe puesta en él para que aquello que es nuestro nos sea devuelto. Como veremos, simplemente se trata de crear una figura arquetípica para que emane su poder y con él nos convenza de no desesperar ni perder la intención de cobrar.

 

INGREDIENTES

Una cartulina roja, amarilla o naranja.

Sal común.

Monedas doradas o de oro.

Papel blanco de petición.

 

PREPARACIÓN

Comenzaremos por recurrir a una cartulina que nos servirá como base de trabajo para poder situar en ella los ingredientes del símbolo de la espiral. Podemos escoger entre tres colores, puesto que todos ellos manifiestan la puesta en marcha de una intención energética. Pero tengamos en cuenta que la elección del color debe estar estrechamente unida a la intención que tengamos para este ritual.

El rojo nos dará vitalidad, energía y fortaleza. Por tanto, debemos emplearlo si queremos actuar de inmediato y, además del acto mágico, tenemos la intención de presionar verbal o jurídicamente a los morosos.

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Si nos decantamos por el color amarillo, estamos rindiendo tributo energético a las ideas, a los proyectos y al verbo. Es decir, no tenemos la intención de presionar al deudor sino de convencerle que lo mejor para él será que nos pague, ya que al hacerlo nos sentiremos en condiciones de trabajar con él en el futuro o incluso hacerle partícipe de nuestros nuevos proyectos. El amarillo es tanto como decir que si nos paga podrá volver a contar con nuestro dinero más adelante.

Finalmente el color naranja está más limitado para las cuestiones laborales. Tenemos la intención de cobrar pero no estamos dispuestos a seguir reclamando lo que por justicia es nuestro. Sabemos que el dinero que se nos debe nos pertenece, asumimos que más tarde o temprano lo cobraremos, es decir, tenemos la seguridad de que ello sucederá, pero deseamos activarlo para que el hecho se produzca cuanto antes.

Una vez hayamos decidido el color base sobre el que trazaremos la espiral, debemos comenzar a trabajar la cartulina. En su reverso escribiremos, al norte, el nombre y apellidos de la persona que nos debe el dinero o, si se trata de una empresa, escribiremos su nombre comercial. En el centro de la cartulina pondremos la cantidad exacta de la deuda en números. Finalmente, al pie escribiremos nuestro nombre completo.

Tras el paso anterior, le daremos la vuelta a la cartulina y escribiremos los mismos datos en el papel de petición, que debe ser pequeño y de color blanco. Este papel debe colocarse en el centro de la cartulina, ya que será el punto de partida de la espiral, es decir, es el motivo del inicio del ciclo o del camino.

Acto seguido, se trata de centrar la atención en los trazos o círculos que tendrá la espiral, ya que partiendo del punto originario, debemos situar una moneda en cada uno de los nuevos surcos más otra al finalizar la figura. Así, en total, si decidimos trazar una espiral de cuatro círculos, debemos contar con un total de 6 monedas, una para el origen, otra para el final y cuatro una por cada círculo trazado.

Será el lector quien escoja, con independencia de cuál sea la deuda, cuántos círculos desea trazar, sabiendo que siempre serán múltiplos de tres (6, 9, 12, 15, etc.) que es el número mínimo de círculos, puesto que uno representa al acreedor, otro a la deuda y el tercero al deudor.

Como apreciación última al trazar la espiral, tendremos en cuenta que el final debe quedar orientado a la parte superior de la misma, nunca hacia la inferior, como ya ha quedado patente en la ilustración que acompaña a este ritual.

Antes de trazar la espiral de sal, el operador debe imaginarla primero en su mente, ya que será en su pantalla mental donde efectúe el diseño de lo que después plasmará sobre la cartulina. Cuando sea capaz de imaginar su espiral con las monedas correspondientes, estará en condiciones de trazarla sobre la cartulina.

Actuando con suma concentración, procederemos en primer lugar a situar una moneda de oro o dorada sobre el papel de petición que, recordemos, es el punto de partida de la espiral y que nos representa como perjudicados. Después, con la ayuda de una caña hueca llena de sal comenzaremos el trazo de la espiral, pensando en el deseo que tenemos de cobrar la deuda. Cada vez que describamos un nuevo círculo, diremos en voz alta: «estoy seguro de que cobraré lo que se me debe». Una vez acabada la espiral, colocaremos primero la moneda que representa al moroso y al situarla en su posición definitiva diremos:

Esta moneda es el punto de conclusión, el final del ciclo, la resolución de mi problema.

Esta moneda representa a (nombre de la persona o empresa), que antes de lo que imagina, recibirá la justicia divina necesaria para que se sienta en la obligación de devolverme lo que es mío sin más demoras.

Tras la invocación anterior, retendremos en el hueco de nuestras manos la moneda o monedas que debemos incluir en cada uno de los trazos de círculo. Nos relajaremos durante unos minutos y después las situaremos en el lugar que les corresponde, es decir, en cada uno de los surcos o trazos que haya entre el acreedor y el deudor.

Al colocar cada moneda de nuevo debemos repetir la frase «estoy seguro que cobraré lo que me deben». Al acabar la colocación de las monedas, contemplaremos lo realizado e invocaremos:

Esta es la espiral del principio y el fin. Del inicio del ciclo y de consumación. Es el signo del camino a recorrer con paciencia.

Esta es la espiral que nace con (nombre de la persona acreedora) para que pueda lograr que su deuda de (indicar la cantidad) sea abonada con la mayor rapidez y efectividad por (nombre del deudor).

¡Que el poder de la espiral proteja! ¡Que el poder de la espiral provoque el cambio! ¡Que el poder de la espiral obligue! ¡Que el poder de la espiral sea sentencia! ¡Que el poder de la espiral sea resolución…! ¡Que así sea!

Invoco y convoco a las entidades. Invoco y convoco a los arquetipos. Invoco y convoco a las fuerzas de la naturaleza para que se inicie el camino.

Finalizada la invocación, y con sumo cuidado para que las monedas no se muevan de su lugar, nos llevaremos la cartulina con la espiral al lugar donde habitualmente guardamos el dinero o los documentos bancarios, dejando que permanezca allí hasta que la deuda sea abonada.

Cuando hayamos cobrado la deuda, compraremos con parte del dinero cobrado una bolsa de tela que sea del mismo color que la cartulina. En su interior guardaremos todas las monedas y la sal empleada para este ritual. Añadiremos, además, una cantidad, la que consideremos justa, del dinero recibido, sabiendo que es en ofrenda y tributo de las entidades desconocidas que nos han ayudado. Y teniendo en cuenta también, que dicha cantidad, así como las monedas y la sal, jamás podrán volver a ser usadas.

Una vez tengamos listo el contenido de la bolsa, la guardaremos en un lugar seguro y sólo volveremos a sacarla de dicho lugar para que presida una nueva espiral si es que otra deuda nos obligase a realizar en un futuro este ritual. Si se da este caso, la bolsa del antiguo ritual deberá colocarse en el punto de partida de la nueva espiral para que su fuerza mágica nos acompañe.

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PLATO MÁGICO DE SAL PARA EL AHORRO

Si la sal representa los bienes y el dinero, el poder y la fuerza para seguir manteniendo una cierta comodidad en la existencia cotidiana, otro tanto sucede con los platos que simbólicamente sirven como receptáculos de las ofrendas o regalos, al tiempo que son el receptáculo alimenticio. Eso sí, para el caso que nos ocupa debemos recurrir a un plato de los que habitualmente usamos en la cocina.

El plato, cuenco o la escudilla, posee una forma circular, con lo que nuevamente vemos que se manifiesta el proceso de los ciclos, el principio y el fin. La redondez y profundidad de un plato o cuenco es una alegoría del útero materno, del caldo de cultivo donde se genera la vida. Por este motivo vamos a recurrir a dichos elementos para generar el ahorro. Es evidente que no servirán los modernos platos de diseño rectangular, triangular o cuadrado, pero sí los ovalados, ya que en el fondo no dejan de ser una forma circular que nos remite al símbolo ya expresado.

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En la actualidad ahorrar sal, es decir, acumularla, no tiene un valor económico, al menos en sociedades industrializadas. Pero si estuviéramos en otra cultura donde la salazón es indispensable, ahorrarla nos sería de gran ayuda. Hoy hemos sustituido la sal por el dinero, sea metálico, electrónico o de plástico, como el de las tarjetas de crédito, y ahorrarlo es una forma de garantizar nuestro futuro.

Con el ritual que describiremos seguidamente, unificaremos dos criterios, dos formas de dinero: la moneda y la sal. Así lograremos ahorrar, algo que muchas veces es una cuestión más mental que real. Desde luego, si no tenemos ingresos suficientes no podremos ahorrar, pero cuando los tenemos, muchas veces las dilapidamos en banalidades, caprichos o modas. Y claro, tras unas fiestas navideñas o una campaña consumista por excelencia como es la de las rebajas, nos encontramos que «ya no hay sal en nuestras despensas».

Cada persona tiene un objetivo cuando ahorra. Sabe que invertirá aquel dinero obtenido en determinada cuestión. De esta forma se crea una meta a corto, medio o largo plazo, y esta puede ser una forma de canalización energética. Por eso, para favorecer el mantenimiento de los objetivos, realizaremos este ritual.

 

INGREDIENTES

Sal común.

Un plato o recipiente circular.

Un vaso lleno de agua de mar.

Cuatro clavos de hierro.

Doce clavos de aluminio.

Libreta de ahorro o documento alusivo.

Un billete de curso legal.

Hoja de petición.

 

PREPARACIÓN

Comenzaremos por escoger un plato hondo de los que utilizamos habitualmente para comer. Para este tipo de ritual jamás debe emplearse un plato nuevo o poco usado, ya que estamos buscando unificar el simbolismo de la alimentación cotidiana lograda a partir del dinero que nos permite comprar los alimentos, con el simbolismo del círculo y la proyección mágica de la sal.

Tras respirar sosegadamente unos minutos, entraremos en relajación. Cuando lo consigamos, visualizaremos aquello que pretendemos lograr: ahorrar. Si el objetivo del ahorro es, por ejemplo, comprar una casa, podemos visualizar en nuestra pantalla imaginaria dicho inmueble. Si por ejemplo lo que buscamos es ahorrar cierta cantidad, visualizaremos los números que la forman. Lo verdaderamente importante es crear una imagen que sea fácil de recordar y que identifique perfectamente el motivo del ahorro.

Una vez hayamos logrado la perfecta visualización, debemos de coger el papel de petición y escribir en él aquello que buscamos. Al final del texto incluiremos la fecha, nuestro nombre y apellidos y lo firmaremos.

Llenaremos un vaso con agua de mar, que tendrá la propiedad de dar más fuerza al ritual. Acto seguido, introduciremos en el vaso los cuatro clavos de hierro. Su función será producir herrumbre, que será la manifestación de la destrucción de los acontecimientos que nos impiden lograr el ahorro. Podemos cambiar el agua marina una vez por semana, pero jamás secaremos los clavos. Si se desprendiese alguna partícula de óxido, usaremos un colador al cambiar el agua para devolver después las partículas de óxido a su lugar de origen.

En actitud de concentración, colocaremos en el centro del plato la hoja de petición, sobre ella situaremos nuestra libreta de ahorros o un documento que acredite aquello que estamos guardando. Encima de todo ello debemos de poner el vaso con los clavos y cubrir su boca con el billete de curso legal.

Tomaremos los doce clavos de aluminio entre las manos y nos concentraremos de nuevo en pensar sobre el ahorro. Los clavos simbolizan las acciones que emprenderemos para poder guardar dinero, por tanto, al tenerlos entre las manos estamos cargándolos energéticamente.

Pasados unos momentos, colocaremos los clavos de acero sobre el plato, de manera que cada uno de ellos coincida con la hora de un imaginario reloj. Así, situaremos uno a las 12, otro a la 1, a las 2, etc. Lo importante es que la cabeza del clavo esté en contacto con el vaso, de manera que su punta quedará orientada hacia el exterior. Al hacer esta acción, estamos logrando que la protección obtenida desde el vaso se canalice por los clavos de acero que, al apuntar en todas direcciones, crean un campo energético favorable para nuestros propósitos.

Una vez tengamos colocados todos los clavos, procederemos a derramar la sal común sobre ellos. Evidentemente, dicha sal cubrirá la base del plato, pero no debe tapar la punta de los clavos.

Con el paso anterior ya hemos finalizado prácticamente el ritual, únicamente restará concentrarnos de nuevo llevando a la mente la idea del ahorro.

Acto seguido, cuando de nuevo hayamos visualizado la cantidad o finalidad de nuestro ahorro, invocaremos con convicción y en voz alta:

Esferas insondables, Genios y Arcángeles protectores, Dioses de los bienes, poderosa Sal de las aguas y de la tierra, escuchadme.

Que este plato en el que he comido, siga colmando mi vida y saciando mi existencia. Que esta agua de mar me ayude y me proteja y que quien me quiere mal o se atreva a impedirme lograr mis objetivos, se encuentre con la adversidad de la herrumbre en su vida, así como ocurrirá con estos clavos aquí presentes.

Que estos clavos de acero, fuertes, robustos e incorruptibles que apuntan en todas las direcciones, me ayuden a recorrer todos los caminos necesarios y precisos para así obtener el beneficio suficiente y poder con él lograr mis objetivos.

Finalizada la invocación, permaneceremos unos cinco minutos en silencio y acto seguido nos encaminaremos con el preparado hacia nuestro dormitorio, ya que debe ser justo debajo de la cama y en la zona en la que habitualmente dormimos, donde guardemos el preparado todos los días. Cuando por cuestiones de lógica higiene, llegue el momento de limpiar el suelo de la habitación, sólo el poseedor del preparado mágico deberá tocarlo y retirarlo del lugar en el que se ubica para proceder a la limpieza. En ese período de tiempo, el ritual debe de guardarse en un lugar oscuro, alejado de la mirada de los demás.

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