36.- CATEDRAL, ALCÁZAR Y ARCHIVO DE LAS DE SEVILLA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1987

 

Estos tres monumentos, situados en el corazón de la ciudad de Sevilla, tienen en común su estrecha relación con el acontecimiento de relevancia universal que fue el descubrimiento de América en 1492. La catedral es el templo gótico más grande de Europa y, en su conjunto, constituye un museo con obras de arte de primera magnitud. El Alcázar (Reales Alcázares) también supone una muestra de las principales fases de la historia de la ciudad, y en la actualidad es el palacio real europeo en uso de mayor antigüedad. El valor del Archivo de Indias radica tanto en su arquitectura como en los valiosos documentos históricos que conserva.

4-Patio de las Doncellas,Reales Alcáceres de Sevilla-metirta.online

PATIO DE LAS DONCELLAS, EN LOS REALES ALCÁZARES DE SEVILLA.

LOS REALES ALCÁZARES

En la plaza del Triunfo, lindante con la catedral, se levanta el conjunto monumental de los Reales Alcázares. Sus orígenes se remontan al siglo IX cuando, tras el rechazo de los normandos, Abderramán II ordenó construir una fortaleza para prevenir futuras invasiones. Posteriormente, en el siglo XI, el rey Mutamid le añadió el alcázar que iba a utilizar como residencia hasta su destierro. Este edificio recibió el nombre de Al-Mubarak o palacio de la Bendición y se construyó siguiendo los modelos del arte califal cordobés. Alfonso X, Alfonso XI, Pedro I, los Reyes Católicos y Carlos V introdujeron profundas reformas, principalmente Pedro I, que levantó todo un nuevo palacio para su residencia.

Al recinto, singular conjunción de arquitectura y jardinería, se accede por la puerta del León, almenada y protegida por dos torres. A la izquierda se deja atrás la parte más antigua del edificio. En ella se encuentra la sala de la Justicia, mandada construir por Alfonso XI y donde, según cuentan los cronistas, el propio Pedro I mató a su hermanastro don Fadrique en 1358.

Algo más adelante se alcanza el patio de la Montería, al que da la fachada del palacio de Pedro I, bello lienzo en el que se conjuntan elementos ornamentales toledanos y nazaríes. El palacio ofrece en la actualidad dos partes bien diferenciadas, una destinada a la vida oficial y otra a la privada. La primera la componen el patio de las Doncellas y los salones del dormitorio de Carlos V y de Embajadores, este último núcleo central del alcázar de Mutamid.

En la planta alta de esta misma zona están el oratorio de los Reyes Católicos y el cuarto del Almirante. El recinto privado se alza alrededor del delicado patio de las Muñecas, de resonancias granadinas.

Todo el palacio de don Pedro, monarca fuertemente islamizado, es una delicada joya en el que tiene una importante presencia la bellísima ornamentación de carácter mudéjar.

Los jardines del alcázar son parte fundamental del mismo. A lo largo de los siglos han sufrido profundas transformaciones, que han desvirtuado su trazado primitivo, pero a pesar de ello aún llaman la atención por su belleza y encanto. Los más próximos al palacio fueron realizados en época renacentista, y se encuentran divididos por muros decorados con fuentes y portadas manieristas. La frondosa vegetación se mezcla con un diseño estudiado del laberinto; los baños de Doña María de Padilla o la galería del Grutesco, dan una idea de lo que fueron.

5-Mapa de situación Alcázar de Sevilla-metirta.online

MAPA DE SITUACIÓN DEL ALCÁZAR DE SEVILLA

LA GIRALDA, TORRE Y ALMINAR

La plaza de la Virgen de los Reyes, en el corazón de un casco histórico que reúne a un tiempo historia y modernidad, guarda celosamente el monumento que con el paso del tiempo se ha convertido en el emblema más característico de la ciudad: la Giralda, alminar de la antigua mezquita mayor construida por los almohades, posteriormente convertido en la torre de la catedral con el añadido del campanario, obra de Hernán Ruiz II, al que se dio remate con una veleta con la imagen de la Fe, a la que el vulgo dio el nombre de El Giraldillo, de donde proviene el de la propia torre. El cuerpo del alminar, perfectamente visible, se empezó a construir en 1184, terminándose en 1198 y es una bella edificación adornada con paños de sebka, encajes de lacería labrados en los muros y ventanas dobles bajo arcos lobulados.

 

LA CATEDRAL

La catedral es un gran edificio en el que se dan cita toda la variedad de estilos triunfantes a lo largo de su construcción. La mezquita mayor almohade, de la que únicamente se conserva el actual patio de los Naranjos, fue construida bajo el reinado de Yusuf I en 1172 y, tras la conquista de la ciudad, fue utilizada para el culto cristiano. En el siglo XV, dado su estado ruinoso, se procedió a su demolición y al comienzo de la catedral, cuyo proyecto empezó a realizarse en 1401 siguiendo el patrón del gótico europeo. Las obras se prolongaron durante más de cuatro siglos y dieron lugar a un edificio de 116 m de largo por 76 m de ancho y 56 m de alto en el crucero, siendo tras San Pedro de Roma y San Pablo de Londres el templo de mayor planta del mundo cristiano. Posee 7 naves, deambulatorio y más de 40 capillas laterales. Aunque no tan espectacular en pináculos y arbotantes como otras construcciones góticas, el edificio resulta a la vista realmente magnífico en sus proporciones, una verdadera montaña que, luego, al interior, se verá hueca, en acertada apreciación de Teófilo Gautier.

6-Vista de la Catederal y la Giralda, antiguo alminar de la Mezquita de Almohade-metirta.online

VISTA DE LA CATEDRAL Y DE LA GIRALDA, ANTIGUO ALMINAR DE LA MEZQUITA ALMOHADE.

Avanzando por la acera izquierda de la avenida de la Constitución desde la plaza Nueva hacia la puerta de Jerez, se alcanza la calle Alemanes. En ella, dando cara a la calle Hernando Colón, se sitúa la puerta del Perdón, primera de las que cuenta el edificio, gran arco mudéjar de herradura que da paso al patio de los Naranjos y que, al parecer, era la principal de acceso a la antigua mezquita. Desde este muro parten también las famosas gradas en las que, durante los primeros tiempos posteriores al Descubrimiento, los mercaderes llevaban a cabo sus transacciones. Hoy, ante estas gradas y rodeando todo el edificio, corre una fila de columnas unidas por una gruesa cadena, que solo de tanto en tanto permiten el paso.

Al final de este muro se alcanza la calle Placentines. En ella, junto a la Giralda, está la puerta del Lagarto, que también da al patio de los Naranjos y que se denomina así porque sobre ella se colocó, disecado, el lagarto o cocodrilo del Nilo que, junto a otros presentes, regaló el soldán de Egipto a Alfonso X el Sabio. Pasada la torre aparece la puerta de los Palos, a un lado de la cabecera del templo, y al otro la puerta de las Campanillas. A la vuelta de la esquina, en el muro meridional, se abre la puerta de San Cristóbal, también llamada de los Príncipes. A pesar de su imponente aspecto gótico es moderna, de finales del siglo XIX.

Ya en el muro siguiente, el occidental, se alcanza primeramente la puerta de San Miguel, o del Nacimiento, por el relieve que figura en el tímpano. Por esta puerta entran en la catedral los pasos que procesionan en Semana Santa. Un poco más abajo está la puerta de la Asunción, entrada principal del templo, aunque no se concluyera hasta 1884. La puerta del Baptisterio, a continuación, sí es del tiempo que su traza gótica evoca. Todavía hay una puerta más en este muro: la de la iglesia del Sagrario.

La capilla Real, situada en el ábside, tiene el diseño de Martín Gaínza de 1551, siendo la cúpula de Hernán Ruiz II. En ella se encuentra la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad, la urna de plata con el cuerpo incorrupto de San Fernando y los sepulcros de Alfonso X y su esposa, Beatriz de Suabia. En el altar mayor sobresale el magnífico retablo gótico renacentista, con escenas de la vida de Cristo y de la Virgen y la imagen gótica del Cristo del Millón. Con una superficie de 264 m2, es el mayor del mundo y ante él cantan y bailan los Seises el día del Corpus. En la capilla de San Andrés, a la que se accede a través de la de los Dolores, se encuentra el Cristo de la Clemencia, portentoso Crucificado obra de Martínez Montañés, quien lo talló para la cartuja de Santa María de las Cuevas en 1603 y es una de las mejores tallas del barroco español. En la sacristía Mayor, obra de Diego Riaño y de Martín Gaínza, terminada en 1543, hay una buena colección de pinturas, de las que sobresalen algunas de Murillo, como un San Isidoro y un San Leandro, así como otra de objetos de culto, de los que cabe destacar la custodia de Arfe y las Tablas Alfonsíes, un relicario gótico regalo de Alfonso X.

7-La catederal, el archivo de Indias y los Reales Alcázares de Sevilla-metirta.online

LA CATEDERAL, EL ARCHIVO DE INDIAS Y LOS REALES ALCÁZARES DE SEVILLA

 

EL ARCHIVO DE INDIAS

En la avenida de la Constitución, junto a la catedral, se localiza el Archivo de Indias. Exento, como un poderoso navío en medio de las aguas, esta es una de las más potentes construcciones de Sevilla. El edificio surgió como casa lonja, esto es, lugar en el que los comerciantes realizaban sus transacciones. La redacción del proyecto le correspondió al enigmático Juan de Herrera, aunque fue Juan Mijares el que inició la dirección de las obras, realizándose las primeras operaciones mercantiles el 14 de agosto de 1598.

El edificio tiene planta cuadrada, dos alturas y sus dependencias se nuclean alrededor de un gran patio central del estilo llamado herreriano. Los grandes paños del exterior suavizan la horizontalidad de la construcción mediante una serie de pilastras entre las que se van abriendo los vanos a dintel de las ventanas. La balaustrada que corona la cubierta, rematada por cuatro airosos pináculos en las esquinas, le da ligereza al tiempo que le resta parte de su sobriedad.

En 1660, tuvo su sede en la planta alta la Academia de Pintura fundada y presidida por Bartolomé Esteban Murillo. El traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1717 dejó sin uso el edificio. En 1781, reinando Carlos III, Juan Bautista Muñoz reunió aquí la documentación para la composición de la Historia del Nuevo Mundo, encargada por el monarca ilustrado. Este fue el antecedente del que, tras las pertinentes reformas, sería en lo sucesivo el Archivo de Indias.

En su interior, destacan las magníficas estanterías ejecutadas por Blas Molner y Francisco Rosales, en las que se concentran todos los documentos relacionados con el Nuevo Mundo, desde su descubrimiento en 1492 hasta la pérdida de Cuba y las Filipinas en 1898.

 

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