34.- ARTE RUPESTRE DEL ARCO MEDITERRÁNEO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1998

 

Las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo de España constituyen el conjunto más grande de pinturas prehistóricas de toda Europa y transmiten una imagen excepcional de la vida humana en un periodo trascendental de la evolución cultural de la humanidad. El arte rupestre del Arco Mediterráneo abarca enclaves en las comunidades autónomas de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía, y alberga muestras fundamentales de la expresión artística postpaleolítica a lo largo de más de 750 localizaciones.

Un resplandor en el fondo de una caverna… Los primeros pobladores del país han llegado y reclaman su espacio a la Naturaleza. Las migraciones prehistóricas condujeron a España al Hombre de Neandertal, al de Cromagnon y a otras especies del género Homo previas a la aparición del Horno sapiens, como fue el Horno antecesor que habitó el fastuoso yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca. Con el tiempo, los dos primeros estilos artísticos definidos verán la luz. En la cornisa cantábrica, las pinturas rupestres adscritas al arte franco-cantábrico, con el señorial bisonte de Altamira como ejemplo. En las cercanías del Mediterráneo, las estilizadas pinturas esquemáticas del arte levantino.

45-Reproducción de las pinturas rupestres de la Cueva de la Vieja en Alpera (Albacete)-metirta.online

REPRODUCCIÓN DE LAS PINTURAS DE LA CUEVA DE LA VIEJA, EN ALPERA (ALBACETE).

ARTE RUPESTRE LEVANTINO

El arte rupestre levantino, menos famoso y espectacular que el cantábrico (anterior), se desarrolló en la zona oriental de la península Ibérica, extendiéndose por casi toda la costa mediterránea, desde Lleida hasta Almería. Los estudios más recientes le atribuyen un origen entre el Epipaleolítico y el Neolítico, es decir, entre el 10.000 y el 3.500 a.C., época en la que se estabiliza el clima y comienza nuestra actual era geológica. A diferencia del Paleolítico, el arte levantino situó sus conjuntos artísticos en abrigos rocosos o en oquedades naturales al aire libre que se forman en las sierras calizas. Emplearon el color rojo, el negro y blanco, que eran obtenidos de diferentes minerales. Y no los mezclaron, por lo que en sus pinturas no existe ni la bicromía, ni la policromía, ni la gradación de tonalidades. Otra novedad que incorporan es que las figuras humanas y animales, que son las protagonistas de sus obras, aparecen formando escenas de gran dinamismo. Podemos establecer tres tipos: las bélicas, con escenas de combate, desfiles y danzas guerreras; las que reproducen actividades relacionadas con la caza y las de la vida cotidiana, que se centran en la recolección de alimentos, en la organización jerárquica y en las danzas rituales. El hombre se pinta desnudo, con adornos en algunas partes de su cuerpo (cabeza, brazos, piernas y cintura) y sujetando el arco y las flechas. La figura femenina se representa con el tronco desnudo y con una falda acampanada que llega hasta la rodilla o los pies. Los animales también forman parte de las escenas. Los más comunes son los caprinos, los cérvidos, los equinos y los bóvidos. En ocasiones aparecen sin la presencia del hombre como cazador, solos y en diversas actitudes: estáticos, en estado de alerta, caídos en una trampa, con el cuerpo lleno de flechas o incluso muertos. No existe una intención realista, les interesa captar el movimiento y para ello crean composiciones en diagonal. También utilizan la llamada perspectiva torcida, que consiste en mostrar el cuerpo entero de perfil exceptuando algunas partes que se colocan en posición frontal. Reducen la representación a las líneas esenciales, es decir, a las características identificativas y a las actitudes, eliminando el resto de los detalles.

 

PRINCIPALES CONJUNTOS PICTÓRICOS

En Cataluña, el abrigo de Cogull, en Lleida, es uno de los conjuntos pictóricos más completos, ya que posee representaciones de distintas épocas que responden a diferentes grados de estilización y a distintas técnicas de ejecución. Se trata de una cavidad que contiene 260 grabados y 42 figuras pintadas, y que estuvo habitada a lo largo de 5.000 años. Entre las pinturas, destacan unas mujeres con enormes pechos al descubierto vestidas con una falda hasta las rodillas y, en el centro, la figura de un hombre completamente desnudo con adornos en las rodillas y un exagerado miembro viril. Se trata de la representación de un acto ritual, una danza fálica.

En la provincia de Tarragona, se puede visitar el Centro de Interpretación de las Muntanyes de Prades, en Montblanc, con una buena muestra de los 15 conjuntos rupestres de esa sierra. En Ulldecona también es muy interesante el Centro de Interpretación de los Abrigos de L’Ermita, dedicado a las 386 figuras pictóricas descubiertas en el yacimiento de la sierra de Godall, donde predominan las imágenes de arqueros y animales.

En Aragón, en la provincia de Huesca, hay que mencionar las cuevas y abrigos del Parque Cultural del Río Vero. En la población de Colungo está el Centro de Interpretación, donde organizan visitas guiadas al lugar. En la provincia de Teruel tampoco hay que perderse los parques culturales de Albarracín y el Río Martín, que también cuentan con un buen número de yacimientos. Dos de los más importantes son los del abrigo del Prado del Navazo (Albarracín) y los del barranco de la Val del Charco del Agua Amarga (Alcañiz). En el barranco des Gascons, también en Teruel, encontramos la imagen de un arquero en color rojo oscuro al lado de una cabra montesa. El cazador porta el arco en la mano mientras una de sus piernas está flexionada.

En la Comunidad Valenciana, uno de los yacimientos más importantes se sitúa en el interior de la provincia de Castellón, en la comarca del Maestrazgo: son los abrigos del barranco de la Valltorta. De este conjunto son particularmente conocidas las pinturas de las cuevas Remigia (Ares del Maestre), Civils (Tírig) y Cavalls de Valltorta, con su famosa escena de una cacería de ciervos. La composición enfrenta las figuras de los arqueros a los animales basándose en la combinación de líneas horizontales conseguidas con las flechas, los arcos y los brazos, y las verticales, originadas con las patas de los animales.

El interior de la provincia de Valencia también es especialmente rico en arte rupestre. Espléndidas son las pinturas de la cueva de la Araña, en Bicorp (Valencia), donde se representa a un grupo de cazadores en círculo acorralando a un grupo de cabras salvajes. Una de las cabras se ha caído debido al impacto de una flecha, está en el suelo, patas arriba, al lado de una mancha de color oscuro, que representa su sangre. Pero la más conocida de las pinturas de Bicorp muestra una escena de recolección de miel. El personaje, que sujeta el cesto con una mano, está suspendido y rodeado de las abejas que revoletean alrededor del panal. No desmerecen tampoco, en la provincia de Alicante, los abrigos de la Sarga, en Alcoi.

46-Arte rupestre levantino-metirta.online

ARTE RUPESTRE LEVANTINO.

La Región de Murcia, junto con la provincia de Albacete en Castilla-La Mancha, sobresale por la cantidad de representaciones de arte esquemático que alberga. Buena muestra de ello son los yacimientos de Barranco de los Grajos (Cieza), Cañaíca del Calar (Moratalla), El Milano (Mula) y Monte Arabí (Yecla).

Albacete cuenta con varios sitios de interés. Entre otros, las pinturas y grabados de la Solana de las Covachas (Nerpio), el Parque arqueológico de El Tolmo de Minateda (Hellín) y los abrigos de Alpera, donde destaca la cueva de la Vieja, con más de un centenar de representaciones en lo que parece que pudo ser un santuario. Contiene una amplia variedad iconográfica: bóvidos, cérvidos, escenas de lucha, costumbres tribales… Destaca también por el detalle de algunas de las figuras, como las mujeres con faldas, brazaletes, peinados y tocados, o la más famosa de todas, un gran personaje emplumado que parece estar danzando desnudo mostrando un gran falo, adornado con brazaletes y jarreteras en las piernas y empuñando flechas y un largo arco. Meritorias son también las cuevas de La Batanera y de Peña Escrita, en el municipio de Fuencaliente (Ciudad Real), y el conjunto de la Peña del Escrito, en Villar del Humo (Cuenca).

Finalmente, en tierras de Andalucía pueden hallarse otros tres buenos ejemplos. El primero, en la provincia de Almería: es la cueva Chiquita de los Treinta (María). Los otros dos se encuentran en Jaén: la Tabla de Pochico (Aldeaquemada) y los abrigos de la Cañada de la Cruz (Santiago-Pontones).

 

 

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