29.- CIUDAD HISTÓRICA DE TOLEDO.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1986

 

La legendaria Toledo es la ciudad turística por antonomasia y uno de los centros históricos y monumentales de irradiación universal. Compendio de la historia nacional, ciudad milenaria, laberinto de maravillas arquitectónicas, crisol de las tres culturas monoteístas (cristiana, árabe y judía), la ciudad toledana, enclavada en un paisaje singular sobre siete colinas lamidas por el Tajo, ostenta con justicia la condición de Patrimonio de la Humanidad.

El llamado casco histórico, esas siete colinas sobre las que se alza la ciudad intramuros, tiene una extensión de 1,5 km de largo por 0,5 km de ancho. El Toledo milenario se apiña en un reducido recinto donde las sorpresas monumentales surgen a cada paso y hacen extraordinariamente intenso y emotivo cualquier paseo por sus calles. Aquí solo puede ofrecerse una apretada síntesis turística del Toledo esencial, suficiente para realizar una primera aproximación a sus tesoros, pero necesariamente incompleta para abarcar una ciudad que solo puede llegar a conocerse dedicándole mucho tiempo y constancia.

31-Vista de la ciudad histórica de Toledo emplazada en lo alto de un promontorio que rodea el Tajo-metirta.online

VISTA PANORÁMICA DE LA CIUDAD HISTÓRICA DE TOLEDO, EMPLAZADA EN LO ALTO DE UN PROMONTORIO QUE RODEA EL RÍO TAJO.

LOS BARRIOS CENTRALES

Conviene iniciar la visita en la plaza de Zocodover, centro social de Toledo, cuyo nombre significa “zoco de las bestias” por ser lugar medieval de mercado franco de animales, pescado, miel o tocino. También se corrían toros en el lugar y cucañas los días de fiesta grande, autos de fe en épocas inquisitoriales, ejecuciones de malhechores y otros actos populares y oficiales. Desde la plaza, la calle de la Sillería conduce a la iglesia de San Nicolás, del siglo XVIII, y a la capilla de San José, en cuyo interior se conserva un retablo esculpido y pintado por El Greco.

Al final de la calle de las Armas, muy cerca de la plaza de Zocodover, se alza el convento de Santa Fe, que tras una profunda rehabilitación ha sido incorporado al Museo de Santa Cruz, al que se accede desde la mencionada plaza pasando a través del arco de la Sangre, una antigua puerta árabe situada en el lado oriental de la plaza. El edificio que alberga el museo, el Hospital de Santa Cruz, fue construido entre 1504 y 1514 para hospital y albergue de niños expósitos. Posee una bella fachada plateresca en la que se abre una portada con rica decoración escultórica en relieve. El museo, renovado en 2010, se organiza alrededor del claustro y puede ser considerado uno de los mejores de España, con sus secciones de Arqueología, Bellas Artes y Artes Decorativas, por la rica y variada colección de piezas expuestas en él. El convento de la Concepción se levanta detrás del Museo de Santa Cruz. Sobre la iglesia, que conserva un ábside y un campanario mudéjares del siglo mil, se dispone una pequeña cúpula recubierta por cerámicas hispanoárabes construida en 1442. Por encima del convento, en el paseo del Miradero, magnífico balcón para asomarse a la ciudad, se ha construido el Palacio de Congresos, diseñado por el arquitecto Antonio Moneo. Este gran centro de servicios culturales, cuyas actividades se iniciaron en octubre de 2011, cuenta con una sala múltiple capaz de acoger a más de 6.000 asistentes y un auditorio.

 

EL ALCÁZAR

Muy cerca se encuentra el Alcázar, erigido por deseo de Carlos V sobre los restos de fortalezas anteriores, aunque él nunca llegó a habitarlo porque sus obras se dilataron mucho en el tiempo. El arquitecto Alonso de Covarrubias fue el encargado de darle, a partir de 1537, su planta actual: forma cuadrangular con poderosas torres en los ángulos. Luego se sucedieron varios incendios, en los siglos XVIII y XIX, y su casi destrucción en la guerra civil por una carga subterránea de dinamita durante el asedio de la fortaleza.

Lo que hoy puede verse, tras intervenciones sucesivas, es una reconstrucción casi completa del edificio que, en buena parte de sus dependencias, alberga el Museo del Ejército, trasladado desde su anterior sede en Madrid, con un recorrido cronológico por la historia militar española. Asimismo, la última planta del edificio acoge la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que presenta unas instalaciones modélicas, y está considerada como la segunda en importancia de España tras la Biblioteca Nacional de Madrid.

Volviendo hasta la plaza de Zocodover y tomando la calle del Comercio, repleta de tiendas dedicadas a la venta de recuerdos y objetos típicos de la artesanía local, se alcanza la plaza de la Catedral. Se alzan en ella el Palacio Arzobispal, del siglo XVIII, el Ayuntamiento -una de las más bellas muestras del barroco toledano, iniciado por Juan de Herrera y concluido en el siglo XVI por Jorge Manuel Theotocópuli, hijo del Greco- y el impresionante templo catedralicio, la llamada dives toletana.

32-Catederal de Toledo-metirta.online

LA CATEDERAL DE TOLEDO.

LA CATEDRAL

La catedral es un grandioso edificio gótico levantado entre 1247 y 1493. La fachada, comenzada en 1418 por Alvar Martínez, está dividida por contrafuertes en tres secciones, en las que se abren sendas portadas decoradas con relieves y completadas en su zona superior por galerías coronadas por estatuas. La portada central, llamada puerta del Perdón, está dividida en dos vanos por un parteluz. La puerta de la derecha es la denominada puerta del Juicio, debido al relieve que, sobre el tímpano, representa el Juicio Final, aunque también se conoce como puerta de los Escribanos.

Por último, en la izquierda, se abre la puerta de la Torre, con decoración vegetal. En la fachada sur del templo se encuentran la puerta Llana, un modesto trabajo neoclásico realizado por Ignacio Haan en 1800, y la puerta de los Leones, magnífica joya del gótico flamígero del siglo XV. En el lado norte del templo se abre la puerta del Reloj, la más antigua del edificio, ya que data de finales del siglo XIII. Las jambas y el parteluz están decorados con hermosas estatuas, mientras que en el tímpano unos minuciosos relieves narran la vida de Cristo.

La capilla mayor se contempla desde la hermosa reja de Villalpando. El altar alberga un colosal retablo de estilo gótico flamígero, realizado en madera tallada, dorada y policromada, y formado por una predela y cuatro planos de paneles que representan escenas del Nuevo Testamento, obra de artistas borgoñones, flamencos y españoles que trabajaron por encargo del cardenal Cisneros entre 1497 y 1504.

El coro está situado en el centro de la nave central. En el interior se conservan valiosos sitiales tallados: los inferiores son góticos y ofrecen relieves que representan la conquista de Granada por los Reyes Católicos, obra de Rodrigo Alemán (1495), y los de la parte superior son renacentistas, obra de Felipe Bigarny y de Alonso de Berruguete.También es obra de este último escultor, el más importante del Renacimiento español, la cátedra arzobispal. En la parte superior de los muros que limitan el coro se hallan los dos órganos. En el altar se encuentra la imagen de la Virgen Blanca, talla gótica del siglo XIV. Frente al retablo está el Transparente, una ventana abierta en el ábside por el arquitecto churrigueresco Narciso Tomé a principios del siglo mil y magníficamente decorado con figuras alegóricas. Desde ambos lados del Transparente se desciende a la capilla del Santo Sepulcro, donde se conservan los restos de Santa Úrsula, martirizada en el siglo IV, y un Descendimiento de 1524, obra de Copin.

En la cabecera del templo está la sala Capitular a la que se accede a través de una magnífica puerta mudéjar del siglo XVI. La sala conserva un soberbio techo artesonado, obra mudéjar de D. López y F. de Lara (1508), y las paredes están decoradas con frescos de Juan de Borgoña (1511). Contiguas a esta se hallan tres interesantes capillas. La primera es la capilla de San Ildefonso, del siglo my, que alberga los sepulcros del cardenal Albornoz y del obispo Alonso Carrillo. La segunda es la capilla de Santiago, obra de estilo gótico flamígero del siglo mi; en el centro se sitúan los sepulcros de Álvaro de Luna y su esposa Juana Pimentel, con las estatuas yacentes de P. Ortiz (1589), obras maestras de la escuela hispano-flamenca. La última es la capilla de los Reyes Nuevos, levantada por Diego de Siloé y Alonso de Covarrubias en 1534, y en cuyo interior reposan los restos de Enrique II, Juan I y Enrique III.

El Museo Catedralicio está instalado en la antigua sacristía y en sus salas anexas. En él se exhiben quince cuadros de El Greco, entre los que destacan El Expolio, Los Apóstoles y Santo Domingo. Se exponen también obras de Goya (La captura de Jesús), Zurbarán, Van Dick (La Sagrada Familia), Velázquez, Tiziano y Rubens, entre otros. Anexa a la sacristía está la capilla del Sagrario, cubierta con cúpula y revestida con mármoles, donde se venera una antigua imagen de la Virgen del Sagrario, patrona de Toledo. Tras la puerta del Reloj aparece una serie de capillas menores que culmina en la capilla de San Juan, a la que se accede por una portada plateresca debida a Covarrubias el Viejo (1536). En esta sala se expone el tesoro de la catedral, que alberga diversas piezas de orfebrería entre las que destaca una notable custodia, de 2,5 m de altura y 172 kilos de peso, obra de Enrique de Arfe (1525).

33-Casco histórico de Toledo-metirta.online

CASCO HISTÓRICO DE TOLEDO,

SANTO TOMÉ Y SU ENTORNO

Salimos de la catedral y continuamos nuestra ruta subiendo la cuesta del Arco de Palacio y la calle de la Trinidad -donde se emplaza la iglesia de San Marcos, una de las capillas mozárabes toledanas, convertida en Centro Cultural de la Fundación Caja Castilla-La Mancha- para acabar desembocando en la calle de Santo Tomé, la más turística de la ciudad. En ella se alza la iglesia homónima, mudéjar del siglo XIII, donde se expone la obra cumbre de El Greco, el Entierro del conde de Orgaz (1586). Lindante con la iglesia se halla el palacio de Fuensalida, uno de los pocos edificios civiles de estilo mudéjar que quedan en Toledo (siglo XVI). Tras albergar la Presidencia de la Comunidad de Castilla-La Mancha, funciona como sala de exposiciones. Adosado al palacio por su parte posterior se encuentra el Taller del Moro, en tiempos parte de un palacio del siglo XIV del que solo se conserva una estancia rectangular con dos alcobas o alhamías. En la actualidad acoge una colección de azulejos, jarrones, cofres y maderas decoradas.

 

EL MUSEO DE EL GRECO Y LA SINAGOGA DEL TRÁNSITO

Bajando frente a Santo Tomé por la calle San Juan de Dios, encontramos el Museo de El Greco. En dos casas, de la misma calle y estilo que aquella en la que vivió el pintor desde 1585 hasta su muerte, se ha reconstruido una clásica vivienda toledana del siglo XVI. Desde su reapertura en marzo de 2011 se exhibe aquí una colección de obras pictóricas de los siglos XVI y XVII. Todo ello sin olvidar el objetivo principal: la obra de El Greco reunida por el marqués de la Vega-Inclán. Completan el discurso museístico, el jardín de la mansión y las cuevas mudéjares que formaron parte de las caballerizas del que fuera palacio de Samuel Leví.

Frente a la casa del Greco está la sinagoga del Tránsito, construida en 1360 por Samuel-ha-Leví-Abufalia, tesorero del rey Pedro I, y que es la mayor sinagoga de España. Tras la expulsión de los judíos, decretada en 1492, fue transformada en templo cristiano. De una sola nave, presenta una magnífica decoración de estucos de tradición árabe y placas de yeso en la parte frontal. Hoy da cabida al Museo Sefardí.

 

SANTA MARÍA LA BLANCA Y SAN JUAN DE LOS REYES

Bajando por la calle de los Reyes Católicos accedemos, en primer lugar, a la sinagoga de Santa María la Blanca, levantada en el siglo XII con planta de tipo basilical y cinco naves separadas por arcadas.

Un poco más adelante se encuentra el monasterio e iglesia de San Juan de los Reyes, construido por encargo de los Reyes Católicos (1476) para conmemorar la victoria obtenida en Toro sobre las tropas portuguesas de Alfonso V, quien apoyaba la causa de Juana la Beltraneja, hija del rey Enrique IV, hermano de Isabel. El arquitecto Juan Guas creó aquí uno de los mejores ejemplos del estilo isabelino, con su característica mezcla de formas góticas tardías y mudéjares.

Muy cerca, después de pasar junto a la puerta del Cambrón, se encuentra la plaza de las Carmelitas, desde donde se alcanza la iglesia de Santa Leocadia. Esta basílica tiene su origen en una iglesia paleocristiana del siglo IV, suntuosamente reconstruida en el siglo VII. Próxima a ella está la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, edificada en el siglo XVIII en estilo neoclásico. En la capilla se encuentra la primera obra toledana de El Greco, La Resurrección (1579), así como la tumba del pintor.

A pocos pasos, en el número 9 de la calle de Illán, está la casa de Mesa, vestigio del mudéjar civil que en la actualidad es sede de la Real Academia de Bellas Artes de Toledo. Frente a ella se levanta la iglesia de San Román, de 1221, una de las más antiguas y bellas de Toledo. En su interior se encuentra el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda, donde se exponen valiosas colecciones de arte visigodo. No conviene olvidar el Museo de Arte Contemporáneo, situado en la antigua casa de las Cadenas.

Desde la plaza de Zocodover, por la cuesta de las armas, se llega a la puerta del Sol, obra mudéjar de principios del siglo XIV. Frente a ella se encuentra la mezquita del Cristo de la Luz, edificada en el año 980 y transformada en iglesia cristiana en el siglo XIII, momento en el cual se le añadió el ábside, de estilo mudéjar pero en plena armonía con el estilo califal. El interior consta de tres pequeñas naves cubiertas por nueve cúpulas sustentadas por cuatro columnas con capiteles visigodos.

34-Vista del Monasterio de San Juan de los Reyes desde el puente de San Martin-metirta.online

VISTA DEL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES DESDE EL PUENTE DE SAN MARTÍN.

PAISAJE CULTURAL DE ARANJUEZ

Aranjuez fue el primer Paisaje Cultural de España en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. El área incluye prácticamente la totalidad de los elementos naturales y atributos históricos que configuran la ciudad madrileña, atravesada por los cauces de los ríos Tajo y Jarama. Integra gran parte de los sistemas de riego y estructuras hidráulicas tradicionales, la totalidad de las huertas, los jardines, el trazado de calles sus plazas arboladas, el Palacio Real y el casco urbano siglo XVIII. Aranjuez ejemplifica la compleja relación entre el hombre y la naturaleza a lo largo de los trescientos años que las monarquías españolas dedicaron al diseño y cuidado de este Real Sitio.

Por la extensión de sus jardines, su belleza, variedad de árboles y plantas, fuentes, paseos, avenidas y el río que los circunda y da frescor, la visita de Aranjuez es muy diferente según las distintas estaciones del año. Primavera y otoño son tal vez las más bellas y, si tienen el ánimo bien dispuesto, pueden enlazar las visitas al palacio y demás monumentos por el “camino de San Fernando”, patrón de la ciudad.

 

EL PALACIO REAL

El palacio actual presenta el aspecto que dio Santiago Bonavía a su fachada principal cuando Fernando VI le encargó la reconstrucción del viejo palacio, de tiempos de Felipe II, devorado en gran parte por un incendio el 16 de junio de 1727. Fue construido en ladrillo y piedra de Colmenar y, tras numerosas restauraciones, guarda hoy la disposición interior que tenía a finales del siglo XIX.

La escalera principal o de honor es obra de Bonavía y hasta ella llegaba el vagón real del ferrocarril, que dicen tenía de plata los raíles, colocados al pie de la escalera, por regalo del marqués de Salamanca.

De las numerosas estancias y salones, la más espectacular y valiosa es el salón de

 

 

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