25.- CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE MÉRIDA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1993

 

El conjunto arqueológico de Mérida, el más importante y extenso de España y el segundo del mundo, tras la propia Roma, es un ejemplo sobresaliente de edificación pública del Imperio romano y testimonio excepcional de una etapa muy significativa en la historia de España y de la humanidad. El esplendor alcanzado por la antigua ciudad romana es palpable, dos mil años después, tanto en la zona monumental como en otros muchos puntos del trazado urbano en los que no cesan de aflorar, en el transcurso de excavaciones o de obras, restos de aquella época.

19-Ruinas del Teatro Romano de Mérida, marco actual del Festival del Teatro Clásico de Mérida

RUINAS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA, PRIVILEGIADO MARCO DEL ACTUAL FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA.

ZONA DEL TEATRO

El conjunto monumental más destacado se sitúa en la zona oriental de la ciudad, sobre una suave colina en la que destaca la presencia del teatro romano, un espacio capaz por sí solo de evocar el esplendor de Augusta Emerita. Erigido por Marco Agripa, yerno de Augusto y gran benefactor de la urbe, su construcción finalizó el año 15 a.C., si bien el actual frente de escena se debe a una reforma del año 105 d.C. Con una capacidad superior a los 6.000 espectadores, se mantuvo en uso hasta finales del siglo IV. Fue transformado en plaza de toros en el siglo XVIII y llegó a desaparecer, al ser utilizados los sillares del graderío en otras construcciones y rellenarse con escombros la hondonada. Recuperado a principios del siglo XX, tras una minuciosa, larga y cuidada reedificación, ha vuelto a desempeñar, como marco de los Festivales de Teatro Clásico, la función para la que fue creado. Frente a la cavea, o graderío dispuesto en semicírculo y dividido en tres sectores, y tras la orchestra, destinada al coro, se encuentra el escenario. Pero el elemento más interesante arquitectónicamente es el frente de escena, compuesto por dos cuerpos de columnas corintias culminados por un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa, bellamente adornado por esculturas de divinidades y personajes imperiales, copias de los originales conservados en el museo.

El contiguo anfiteatro, de trazado elíptico y grandes dimensiones, es algo posterior (8 a. C.) y tenía un aforo de 14.000 espectadores. El grueso de la obra, a base de mampostería y hormigón, se cubría con sillares de granito, en gran parte desaparecidos. Algunas de las salas abovedadas que aún pueden verse servían como estancia de gladiadores (spoliaria) o cubículos para las fieras (carceres) utilizadas en los espectáculos, presentando estas últimas las troneras por donde se les servía el alimento a los animales.

Fuera del recinto del anfiteatro, pero contiguo a este, la llamada casa del Anfiteatro es un conjunto arqueológico donde destacan la casa de la Torre del Agua, solada de mosaico geométrico, y la propia casa del Anfiteatro (siglos I-IV), donde debe apreciarse el magnífico mosaico de la Vendimia o representación de la pisa de la uva, y el mosaico los Peces con medallones que enmarcan a distintos peces marinos.

En este núcleo monumental se encuentra el Museo Nacional de Arte Romano. El proyecto arquitectónico fue encomendado a Rafael Moneo, quien diseñó un edificio funcional, cómodo y luminoso, a la vez que bellamente inspirado en la arquitectura romana.

El edificio, contiguo a la zona del Teatro y Anfiteatro, es una gran nave de tres alturas, alzada sobre un conjunto de ruinas romanas que se conservan en una cripta, donde es posible contemplar in situ restos arqueológicos, tales como tumbas, muros de casas, un tramo de calzada, etc., algo inusual en este tipo de centros.

Los escasos restos que se conservan del circo romano, del siglo I d.C. con reformas del siglo III, se sitúan un poco más al norte de esta zona. Su estructura alargada constaba de dos lados mayores paralelos y dos menores que envolvían la arena, dividida en dos partes por un espigón (spina) al que daban siete vueltas los aurigas. Se destinaba principalmente a las carreras de carros y otras competiciones deportivas (incluidas, en ocasiones, naumaquias o combates navales) que debían de despertar un gran interés popular, a juzgar por las enormes dimensiones de la arena y el aforo, con capacidad para unos 30.000 espectadores. Pese a su estado, es el mejor ejemplo español en su género.

Junto al circo, tres pilares aún en pie es cuanto sobrevive del antiguo acueducto de San Lázaro.

20-Mapa de situación

MAPA DE SITUACIÓN

EL CENTRO URBANO Y EL GUADIANA

Siguiendo la avenida de Extremadura, se llega a la iglesia de Santa Eulalia, templo construido en los siglos XIII y XIV sobre una basílica del siglo v en la que se veneraban las reliquias de la santa. Ello explica la superposición de elementos pertenecientes a épocas y estilos que van de lo romano a lo gótico pasando por lo visigótico y lo románico. El Centro de Interpretación de la iglesia de Santa Eulalia describe un itinerario por el subsuelo del templo y aporta textos, objetos y maquetas que ayudan a entender las claves del yacimiento arqueológico. En la pequeña capilla adosada al templo, el hornito de Santa Eulalia, tradicionalmente considerada como el lugar de su martirio, se emplearon restos de un santuario dedicado a Marte.

Ya en el centro de la ciudad, conviene detenerse ante el Pórtico del Foro, edificio porticado construido en el siglo que despliega un muro con hornacinas que acogían estatuas. En los alrededores de la plaza de España se encuentran el arco de Trajano y el templo de Diana. El primero era una puerta de acceso al interior de la urbe y, aunque privado de motivos ornamentales y de los mármoles que lo cubrían, sorprende por su austera grandiosidad. En cuanto al templo, puede datarse en el siglo i d.C. y, al parecer, aunque estuvo inicialmente consagrado al divino Augusto, la denominación se cambió por error en el siglo XVIII.Trabajos recientes de restauración han dejado exentas las columnas, a las que en el siglo XVI se añadieron los muros de la casa-palacio de los condes de los Corbos. Muy cerca, en la antigua iglesia del convento de Santa Clara, puede verse el Museo de Arte Visigodo.

Desde este punto, y bajando hacia el Guadiana, se alcanza la alcazaba árabe, considerada como la construcción musulmana más antigua de España. Fue fundada en el año 835 por el emir Abd al-Rahman II a fin de sofocar las continuas revueltas de la población. Tras la conquista cristiana de la ciudad, los caballeros de la Orden de Santiago establecen en ella su recinto conventual y realizan importantes modificaciones.

21-El Teatro y el Anfiteatro de Mérida (reconstrucción)

EL TEATRO Y EL ANFITEATRO DE MÉRIDA (RECONSTRUCCIÓN)

Desde la alcazaba se ejercía el control de paso sobre el inmediato puente romano que, desde los tiempos de Augusto, salva el cauce del Guadiana. Por su longitud, de 792 m y 60 arcos, entre los que se intercalan aliviaderos para facilitar el desagüe en las crecidas y disminuir la presión sobre los pilares, figura entre los mayores del mundo de esa época, tras el del río Danubio. Junto al de Alcántara, es uno de los mejor conservados, aunque ha sufrido numerosas reformas.

A orillas del Guadiana se encuentra el conjunto arqueológico de Morerías, con necrópolis, calzadas y casas que fueron utilizadas desde los romanos hasta los árabes. Allí se ha abierto el Centro de interpretación de la Vía de la Plata, que permite adentrarse en el conocimiento de esta importante vía de comunicación que recorría la Lusitania.

 

OTROS LUGARES DE INTERÉS

Quedan dispersos por la ciudad otros muchos lugares de época romana que merecen ser visitados, especialmente la casa del Mithreo, una residencia señorial ubicada cerca del santuario dedicado a Mithra, del que recibe su nombre, adornada con pinturas murales y mosaicos tan destacados como la imagen de Eros y el Cosmológico, donde se personifican la concepción del mundo y las fuerzas de la naturaleza. Los columbarios, pequeñas construcciones funerarias realizadas a cielo abierto, pueden visitarse acudiendo al Centro de Interpretación del Área Funeraria de los Columbarios, que invita a conocer el mundo de los muertos en la cultura romana.

En las afueras de la ciudad se contempla el acueducto de los Milagros, que conducía el agua desde el embalse de Proserpina a la ciudad, con triple arquería y esbeltos pilares.

 

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