23.- CIUDAD VIEJA Y ACUEDUCTO DE SEGOVIA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1985

 

Repleta de alicientes artísticos y gastronómicos y situada en un emplazamiento privilegiado, Segovia es una ciudad histórica y habitable, pétrea y frondosa. Mereció su inscripción en la lista de Patrimonio Mundial gracias al Acueducto, una de las mejores obras de ingeniería romana de España y, también, por constituir uno de los más ricos conjuntos románicos de Europa.

13-Alcázar de Segovia, edificado sobre un cerro en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores

ALCAZAR DE SEGOVIA, EDIFICADO SOBRE UN CERRO EN LA CONFLUENCIA DE LOS RIOS ERESMA Y CLAMORES.

Segovia es ciudad de Inmejorables vistas de conjunto, de perspectivas cambiantes bajo el efecto casi escultórico de la luz. Quienes mejor la conocen aconsejan al visitante que, antes de perderse por sus calles, se tome la distancia necesaria para contemplarla desde el norte, desde los miradores de La Lastrilla, en la carretera de Valladolid, o de Zamarramala, donde la imagen del «navío de piedra» se impone con total verosimilitud. Desde esos y otros puntos se percibe también la estructura amurallada de la urbe antigua, rodeada por los arbolados extramuros y bajo el impresionante horizonte de los relieves de la sierra del Guadarrama, que hacen resaltar aún más el escenario urbano.

El itinerario aquí seguido desarrolla, en primer lugar y en dos partes, el fundamental trayecto, idóneo para realizarlo a pie, que va desde el Acueducto a la catedral y desde esta al Alcázar. La visita se completa con la ronda de la ciudad, para la que es aconsejable el uso del automóvil. Aparte de la trilogía básica de monumentos (Acueducto, catedral, Alcázar) y de las principales iglesias románicas (San Millán, San Martín, San Esteban), en la periferia merecen especial atención, al menos, los monasterios de San Antonio el Real y del Parral y la curiosa iglesia templaría de la Vera Cruz.

 

DEL ACUEDUCTO A LA CATEDRAL

El Acueducto es una soberbia obra de ingeniería romana, construida probablemente a finales del siglo I d. C. De sus 15 km de longitud, lo más relevante es el puente de doble arquería (728 m de largo y 29 m de altura máxima) que salva la vaguada de la plaza del Azoguejo. Los arcos están formados por bloques de granito berroqueño superpuestos, sin ningún tipo de ligazón. El deterioro sufrido en las últimas décadas a causa de la contaminación y la erosión ha hecho necesario acometer importantes y lentas obras de limpieza y consolidación, durante las cuales, además, se han sacado a la luz algunos tramos de la canalización subterránea.

Muy cerca del Acueducto abre sus puertas el Centro de Recepción de Visitantes, con abundante información gráfica y audiovisual sobre Segovia y su provincia. Desde la misma plaza del Azoguejo arranca la calle de Cervantes que, con las de Juan Bravo e Isabel la Católica, configura la denominada calle Real, en dirección a la parte alta. Abundan en ella los mesones y comercios tradicionales, Y salen al paso hermosas mansiones, como la casa de los Picos, edificio renacentista (siglo XVI) que recibe el nombre por los adornos puntiagudos de su fachada, o el palacio del Conde Alpuente, obra mudéjar con bellos ventanales y los peculiares esgrafiados que adornan otras muchas casas segovianas. Un poco más abajo, casi a continuación, se encuentra la casa de la Alhóndiga.

La plaza de San Martín, llamada también plaza de Juan Bravo, por la estatua del líder comunero, o plaza de las Sirenas, por las esfinges barrocas que adornan su escalinata, es uno de los rincones más hermosos de la ciudad. Reúne nobles construcciones, como la casa del Siglo XV, provista de una airosa galería, o el adusto torreón de los Lozoya (siglo XIV). Pero su edificio culminante es la iglesia de San Martín, templo característico del románico segoviano erigido en el siglo XII y coronado por una torre mudéjar con chapitel barroco. En tres de sus lados se abren galerías porticadas, elemento distintivo del románico en estas tierras. La portada principal se adorna con estatuas de profetas y en la cabecera, de triple ábside, destaca el relieve de San Martín.

El céntrico espacio porticado de la Plaza Mayor está presidido por el Ayuntamiento, sobrio edificio del siglo XVII. A su izquierda se sitúa el restaurado Teatro Juan Bravo y casi enfrente la iglesia de San Miguel, reconstruida a mediados del siglo XVI en estilo tardogótico con decoración plateresca.

14-Casco histórico de Segovia

CASCO HISTÓRICO DE SEGOVIA

La catedral es uno de los últimos grandes templos góticos españoles. Fue erigida por J. Gil de Hontañón, entre 1525 y 1577, a raíz de la destrucción de la anterior catedral románica durante el conflicto comunero, si bien no se consagró hasta 1768. Sobre la austera fachada se eleva una poderosa torre, mientras que la zona de la cabecera, dispuesta en sentido decreciente, se corona con pináculos y cresterías.

La puerta de San Frutos, herreriana, da acceso al interior, armónico y de grandes proporciones. Sus numerosas capillas están provistas de buenas rejas, valiosos retablos (La Piedad, de J. de Juni), esculturas (Cristo yacente, de G. Fernández) y pinturas (tríptico del Descendimiento, de A. Benson). El coro tiene sitiales gótico-flamígeros (siglo XV). En la capilla mayor, bajo una espléndida bóveda, se venera a la Virgen de la Paz, imagen del siglo XIV recubierta de plata y situada en un lujoso altar diseñado por Sabatini (siglo XVIII). El claustro (siglo XV) pertenecía a la anterior catedral y muestra ventanales góticos.

La antigua sala capitular y otras estancias acogen el Museo catedralicio, que contiene objetos de rica orfebrería, vestiduras, esculturas, pinturas y tapices.

Se puede comenzar la visita a la antigua Judería en el Centro Didáctico de la Judería, instalado en la casa de Abraham Sennor (siglo XV) -cuenta con paneles, vídeos y proyecciones en 3D que ofrecen amplia información sobre el pasado judío de la ciudad- para terminar en la casa del Sol, sede del Museo de Segovia. Heredero del Museo Arqueológico, sus fondos acogen alrededor de unas 1.500 piezas ilustrativas de diversos aspectos de la historia de la capital y la provincia.

El camino de la catedral hacia el Alcázar está flanqueado por sendos palacios y el convento de las Descalzas, fundado por Santa Teresa. Más adelante se alza la iglesia de San Andrés, templo románico (siglo XII) que preside el antiguo barrio exclusivo de los canónigos, en el que aún pueden verse algunas buenas portadas y la románica puerta de la Claustra.

15-Acueduto de Segovia, obra de ingeniería romana

ACUEDUCTO DE SEGOVIA, OBRA DE INGENIERÍA DE ÉPOCA ROMANA.

 

DE LA CATEDRAL AL ALCÁZAR

El Alcázar se alza majestuoso sobre el pétreo espolón que circundan los ríos Eresma y Clamores. Aunque su asentamiento se remonta a época prerromana, fue reedificado en el siglo XIII como palacio real y sucesivamente ampliado en estilo gótico. Felipe II le añadió el aire entre herreriano y de castillo centroeuropeo que le dan sus techumbres de pizarra. Carlos III (1764) instaló en él la Academia de Artillería y un pavoroso incendio lo asoló en 1862. A partir de 1951 se procedió a una minuciosa restauración a la que debe su actual apariencia. El largo recorrido guiado por su interior, a partir del patio de Armas, suele comenzar por la sala de Ajimeces, estancia románica perteneciente al antiguo palacio. En torno a ella se abren la sala de la Chimenea, el salón del Trono, con estrado regio reconstruido y artesonado mudéjar, y la gótica sala de la Galera, cuyo original techo es también fruto de la restauración. Tras la sala de las Piñas y la cámara del Rey, tiene especial interés la sala de los Reyes, espaciosa estancia lujosamente adornada con un espléndido friso que recrea el original. Mucho más austera es la inmediata sala del Cordón, y reducido e íntimo resulta el tocador de la Reina.

El llamado paseo de los Reyes es un corredor fortificado con espléndidas vistas tanto sobre el paisaje circundante como hacia la airosa torre del homenaje, donde se exhibe una colección de armas de los siglos XIV-XVI. Merece la pena ascender a la torre de Juan II.

 

BARRIOS TRADICIONALES

Desde el Alcázar, la calle Velarde conduce hacia diversos barrios segovianos que toman sus nombres de las iglesias que los presiden. A continuación del ya citado de los Cánonigos se encuentra el barrio de San Esteban. En la callejuela de los Desamparados se sitúa la casa-museo de Antonio Machado, donde residió el poeta entre 1919 y 1932.

La inmediata plaza está presidida por la iglesia de San Esteban, templo románico (siglo XIII) del que sobresale la magnífica torre de seis pisos, con ventanales de bellas arquerías. Posee galerías porticadas en dos de sus lados y el interior es barroco. La mole del Palacio Episcopal, del siglo XVI, ocupa uno de los lados de la plaza.

El barrio de la Trinidad se organiza en torno a la iglesia románica homónima (siglo mi), junto a la que se alzan la mudéjar torre de Hércules y el palacio de los Conde de Mansilla, renacentista.

Hacia el este se prolonga el barrio de los Caballeros, compuesto por una sucesión de plazuelas y calles con numerosas casonas de la nobleza segoviana e incluso antiguas residencias reales, como los restos del Palacio de Enrique IV, en la plaza de la reina Doña Juana. Sus sótanos fueron utilizados en tiempos como leoneras. En la actualidad alberga el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, que acoge la colección donada por este pintor segoviano (1903-2001), afincado en Estados Unidos, donde llegó a convertirse en un destacado miembro de la Escuela de Nueva York y un reconocido representante del expresionismo abstracto.

Tras la cercana plaza del Conde de Cheste se sitúa la iglesia de San Juan de los Caballeros, románica con reformas y añadidos posteriores. En su interior se encuentra el Museo Zuloaga, que funciona como institución filial del Museo de Segovia. Sus fondos están formados por las pinturas y piezas de cerámica de Daniel Zuloaga, así como algunas obras de su sobrino Ignacio Zuloaga, que también residió y trabajó en el lugar. En sentido opuesto, sobre la plaza de Avendaño se alza la iglesia de San Sebastián, con elementos románicos.

16-Casco antiguo de Segovia en el que destaca la Catederal, con la Sierra de Guadarrama al fondo

VISTA DEL CASCO ANTIGUO DE SEGOVIA, EN EL QUE DESTACA LA CATEDRAL, CON LA SIERRA DE GUADARRAMA AL FONDO.

LA PERIFERIA DE LA CIUDAD

El recorrido por los antiguos suburbios y la periferia de la ciudad, además de posibilitar la contemplación de las murallas y los agradables parajes que circundan la urbe, ofrece un buen número de monumentos de gran valor artístico y simbólico. No muy lejos de la plaza del Azoguejo se sitúan la iglesia de San Justo, que posee valiosas pinturas tardorrománicas; la iglesia del Salvador, románico-gótica; el colegio de Artillería, antiguo convento franciscano del que se conserva el claustro plateresco y la iglesia de San Clemente, del románico de transición.

Mención aparte merece la iglesia de San Millán, joya del románico segoviano (siglo XII). Concebida a modo de pequeña catedral, en su exterior destaca la elegante cabecera, de cuatro ábsides, y los atrios porticados, así como la decoración escultórica de sus portadas y aleros. El interior, de tres naves y cúpula de aire oriental, es muy armonioso y mantiene toda la pureza románica.

El monasterio de San Antonio el Real, antiguo palacio de Enrique IV, en 1455 fue cedido a los franciscanos y después pasó a las monjas clarisas, que aún lo habitan. Destacan la iglesia gótico-mudéjar, con portada isabelina y capilla mayor cubierta por artesonado mudéjar, el claustro y las antiguas salas reales.

Junto a la vega del Eresma se dispone el encantador barrio de San Lorenzo, presidido por la iglesia del mismo nombre, románica-mudéjar (siglo XII). Cerca se encuentra el monasterio de Santa Cruz la Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII y reconstruido en estilo gótico dos siglos después. Descuella su suntuosa portada, atribuida a Juan Guas.

El monasterio del Parral, situado al otro lado del Eresma en una frondosa alameda, remonta su fundación a mediados del siglo XV y está habitado por jerónimos. La iglesia, gótico-mudéjar, de inacabada fachada y torre plateresca, alberga un retablo renacentista (siglo XVI) y los sepulcros de los marqueses de Villena. Próximo a él se encuentra la Casa de la Moneda, que contiene un museo numismático de gran interés.

En la carretera de Zamarramala, que arranca frente a la recoleta iglesia románica de San Marcos, se alza la iglesia de la Vera Cruz, singular edificio de origen templario (siglo XIII), perteneciente en la actualidad a la Orden de Malta. Su exterior tiene forma de polígono de 12 lados, torre cuadrada y sencillas portadas. El interior, sorprendente y aún indescifrado en su simbología, se organiza en torno a una estancia o edículo de dos pisos rodeado por un deambulatorio.

 

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