22.- MONASTERIO Y SITIO DE EL ESCORIAL.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1984

 

Todo en El Escorial está en función del monasterio de San Lorenzo el Real, fundado por Felipe II y conocido como la octava maravilla del mundo. Austero, inmenso y proporcionado, esta joya de la arquitectura universal fue erigida en un estilo muy español y muy personal, que con el nombre de herreriano pasó a la historia del arte. El monasterio fue durante el reinado del poderoso rey Felipe el centro del poder político del mundo.

10-Vista del Monasterio de San Lorenzo de el Escorial

VISTA DEL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, inmenso cubo de granito flanqueado por torres en las esquinas, fue proyectado inicialmente por Juan Bautista Toledo (1563) en forma de parrilla invertida que recuerda el martirio al que fue sometido San Lorenzo. Juan de Herrera continuó las obras (1567) y dio al edificio su estructura definitiva, sentando los cánones del estilo herreriano. La uniformidad arquitectónica y las grandes proporciones confieren un aspecto imponente al edificio, del que surge en el centro la cúpula de 92 m de altura y dos campanarios de 72 m.

El conjunto consta de 2.000 estancias, 15 claustros, 16 patios, 9 torres y 88 fuentes. En la fachada principal, frente a la amplísima lonja, se abren tres portadas. A través de la central se accede al patio de los Reyes adornado al fondo con seis colosales esculturas de los monarcas de Judea realizadas por Juan Bautista Montenegro.

Un pequeño vestíbulo de cúpula plana da paso a la basílica, majestuoso templo clasicista cuyo interior, con planta de cruz griega y cúpula de 17 m de diámetro, está decorado por frescos de Lucas Jordán, Luchetto y Lucas Cambiasso.

En las naves se distribuyen 43 altares con obras de artistas barrocos, entre ellas un bellísimo crucifijo tallado en mármol por Cellini. De especial riqueza es la capilla mayor, en la que resaltan un tabernáculo en forma de templete, el retablo en mármol y bronce, y, a uno y otro lado, los cenotafios con figuras orantes en bronce de Carlos V (izquierda) y Felipe II junto a sus respectivas familias, obra maestra de los hermanos Leoni. La sacristía, de armónica traza, alberga obras de artistas españoles, italianos y flamencos, entre las que sobresale el gran cuadro de La Sagrada Forma, de Sánchez Coello.

11-Monasterio y sitio de El Escorial

MONASTERIO Y SITIO DE EL ESCORIAL.

Bajo la capilla mayor se encuentra el Panteón Real en forma de cripta circular revestida de mármoles, cuya ejecución corrió a cargo de Gómez de Mora. En el altar hay un gran crucifijo de Pedro Tacca y a su alrededor se disponen los sarcófagos de mármol negro que contienen los restos de los reyes de España a partir de Carlos I y de las reinas que fueron madres de reyes. En el Panteón de los Infantes se hallan los sepulcros de las reinas que no tuvieron descendencia real y de los infantes. Destaca la tumba de don Juan de Austria, con estatua yacente.

Junto a los panteones se sitúan las salas del pudridero, paso previo de los cadáveres antes de la inhumación definitiva.

Muy notable es también la biblioteca, bellísima estancia con librerías de maderas nobles diseñadas por Herrera, donde se conservan unos 7.000 manuscritos árabes, griegos, hebreos y latinos, 40.000 libros impresos y códices de extraordinario valor.

12-Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial

EL MONASTERIO DE SAN LORENZO EL REAL DE EL ESCORIAL.

Felipe II quería que el monasterio fuese, además de mausoleo real, lugar de residencia, y de ahí que se incorporase el llamado palacio de los Austrias, que se mantiene como en la época de su creación. El dormitorio de Felipe II, donde el monarca murió en 1598, comunica con el altar mayor para que el rey pudiera seguir los oficios religiosos desde la alcoba. Un segundo palacio, el llamado de los Borbones, fue rediseñado por Villanueva en el siglo XVIII. El lujo barroco de sus tapices, cuadros, relojes, muebles y maderas finas que cubren las estancias contrasta con la elegante austeridad del anterior.

El Museo de Pinturas consta de once salas donde se exponen obras capitales de El Bosco, Durero, Patinir, Tiziano, Veronés, Tintoretto, G. Reni, Rubens, Ribera, Velázquez, Zurbarán… procedentes de las colecciones reales. Materiales referentes a la construcción del monasterio (planos, grabados, pinturas, instrumentos de construcción, pavimentos, cerámicas, etc.) se exponen en el Museo de Arquitectura, de gran interés didáctico.

Al pie del monasterio, junto al jardín del Príncipe, se construyó la Casita de Abajo (o del Príncipe) siguiendo el proyecto de Juan de Villanueva, como pabellón de recreo para el futuro rey Carlos IV. Decorada en estilo Luis XVI e Imperio, conserva muebles, tapices, lámparas, porcelana del Buen Retiro y cuadros de la escuela italiana.

La Casita de Arriba (o del Infante), a 3 km del monasterio, es otro de los pabellones de recreo diseñado por Villanueva (1767), en este caso para el infante Gabriel, hermano de Carlos IV.

 

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