¿CÓMO AFECTA EL CALENTAMIENTO GLOBAL AL VINO?

Por. Elena Sanz

Las características de un vino dependen en gran medida del tipo de suelo y el clima de la región donde crecen sus vides. Fenómenos como heladas y granizadas al final de la primavera, fuertes lluvias justo antes de la vendimia o calores excesivos marcan su calidad, por buenos que sean los vitivinicultores y enólogos implicados.

 En el ciclo biológico de la vid hay tres fases críticas: la brotación, la floración y la vendimia. Estos periodos se están adelantando por el incremento de la temperatura. Se estima que por cada grado centígrado que sube de media, la recolección y cosecha de la uva se adelanta cerca de una semana. Estos cambios de ciclo provocan que el fruto madure peor, y eso perjudica al producto resultante.

MÁS ALCOHOL. El calentamiento global aumenta la graduación del vino. A más calor, mayor concentración de azúcares en las uvas, y dado que el alcohol surge del proceso metabólico de las levaduras que consumen ese azúcar, la graduación se eleva. Los tintos españoles han pasado de tener entre 12 y 13 grados a superar los 14 e incluso llegar a los 15, aunque las modas enológicas también influyen en el asunto. Y hay otro efecto negativo de los calores: las semillas y la piel de la uva maduran más despacio y se incrementa su pH (una medida de la acidez).

 Resultado: vinos con peor sabor, colores menos vivos y más difíciles de conservar. Todos estos cambios dificultan obtener un buen vino y están provocando que algunas bodegas trasplanten sus viñedos más al norte o a mayor altitud un proceso muy costoso, que planten nuevas viñas en esos lugares y que cambien de técnicas y de variedades de uva. Las empresas vinícolas están contribuyendo a la lucha contra el calentamiento global, por la cuenta que les trae: introducen herramientas y métodos que reducen sus emisiones, y cada vez trabajan más con energías renovables.