¿QUÉ ES LA ARQUITECTURA BRUTALISTA?

POR VICENTE F. DE BOBADILLA

Expresividad a través del cemento: esta podría ser una buena definición del estilo que comenzó a ser conocido por ese nombre a principios de los años 50.

El concepto, de todos modos, era algo anterior, y parte de trabajos diseñados por Le Corbusier (1887-1965), como el edificio Unite d’Habitation, de Marsella, enorme estructura de cemento visto sostenida por enormes pilares del mismo material que, lejos de esconderse, constituían una de sus señas de identidad.

 La arquitectura brutalista no solo se apoyaba en ese material de construcción para crear nuevas formas, sino que lo convertía en el elemento dominante: su maleabilidad con respecto a los ladrillos era como un lienzo desde el cual crear las estructuras más enrevesadas. Hasta entonces, había sido una materia prima necesaria, pero no muy apreciada estéticamente.

El brutalismo no solo la sacó al primer plano -el nombre del estilo viene de que usaba cemento “en bruto”-, sino que incluso buscó reforzar su presencia incorporando elementos de gran tamaño, como chimeneas y conductos de ventilación, y rematando el resultado final con diferentes acabados y texturas.

ARQUITECTURA BRUTALISTA

CAÍDA EN DESGRACIA.

 El brutalismo fue perdiendo popularidad en los años 80, cuando comenzó a considerarse de mal gusto y se dijo que sus estructuras recordaban a los grandes monumentos   de los regímenes totalitarios, especialmente los de la Unión Soviética. Además, el cemento al descubierto no aguantaba bien el paso de los años, y algunos edificios comenzaban a mostrar señales de desgaste que afeaban su aspecto.

 Por si fuera poco, se descubrió un desagradable efecto colateral: sus superficies eran perfectas para la moda de las pintadas callejeras. Es verdad que el brutalismo dejó horrores, pero también aciertos.

 Aunque los más conocidos están en el extranjero -como la torre Trellick, de Londres, o el Ayuntamiento de Boston-en España tenemos ejemplos como el edificio Torres Blancas, del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza; la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, en Madrid; o , el edificio Walden 7, obra de Ricardo Bofill, en Barcelona.