EL INFLUJO DE LA LUNA. LUNA Y CIVILIZACIÓN.

1-Dr. Arnold L. Lieber

 

Por: Dr. Arnold L. Lieber

cenefa1Los antiguos sabían que ellos mismos eran resonadores cósmicos. Aunque lo desconocían todo sobre tormentas magnéticas, manchas solares o rayos cósmicos, y eran incapaces de formular las leyes de la gravitación universal, suponían que todo en el Universo —ellos incluidos— estaba vinculado de algún modo con el resto. En ese mundo interrelacionado, el Sol, la Luna y los planetas eran signos visibles de la obra del cosmos; y sus movimientos eran predecibles.

Los antiguos astrólogos realizaron las primeras predicciones acertadas de los movimientos de los cuerpos celestes. Dado el estado de las matemáticas, dichos cómputos eran extremadamente difíciles. (Hoy, en la Era de los Computadores, damos los cómputos por supuestos.) Los antiguos astrólogos y los pioneros de la astronomía necesitaban gran paciencia y disciplina. (El cálculo de la órbita de Marte enloqueció a un astrónomo del siglo dieciséis.) Johannes Kepler, que formuló las leyes de los movimientos planetarios, dedicó varios años a la órbita marciana y resolvió en ese proceso parte de la base del cálculo moderno.

La astrología fue en un tiempo una disciplina de observación válida. Hace veinte siglos, los astrólogos eran de hecho los astrónomos. Observaban los cuerpos celestes y correlacionaban sus posiciones con los acontecimientos de la Tierra. Hemos descubierto que muchas de esas relaciones eran válidas, especialmente las que hacían con respecto a las posiciones de la Tierra, la Luna y el Sol. Los investigadores modernos en las áreas de la fertilidad y control de la natalidad han demostrado la importancia de la configuración de la Tierra, la Luna y el Sol para los nacimientos y la reproducción.

Con respecto a las correlaciones de acontecimientos con las posiciones de otros planetas, debemos preguntarnos si esas posiciones producirán un efecto mensurable sobre nuestro sistema biológico. Tal efecto es posible. Si Venus y Marte se alinean con el Sol, la Luna y la Tierra, el efecto gravitacional será más pesado en esos momentos.

Plagemann y Gribbin esperan que el próximo gran alineamiento de los planetas ejerza una potente fuerza gravitacional sobre nuestro planeta y provoque terremotos. Si estos movimientos se acompañan de trastornos masivos de conducta en la población, lo que resulta probable, tendremos una impresionante convalidación de algunos de los dogmas de los antiguos astrólogos y, por supuesto, de nuestras propias teorías. No se trata de una astrología de hoy con su sistema complicado y simbólico, sino del tipo de conocimiento celeste que buscaban y percibían con la observación los antiguos. Debe recordarse que los planetas tienen efecto sobre nosotros en la combinación y configuración. Tomados de uno en uno, la mayor parte de los planetas están tan alejados que su atracción es demasiado débil para afectar a la conducta humana.

En las civilizaciones antiguas, los hombres trataron de vivir en armonía con el Universo. Nuestra civilización contemporánea, en cambio, se halla tímidamente reñida con el entorno. En nuestra codicia de producir más y más bienes de consumo, nos encontramos en una lucha a muerte con la naturaleza.

En su día, la astrología sirvió en una variedad de culturas como ciencia de la observación y sistema de interpretación. El carácter fue interpretado por los astrólogos utilizando los signos del Zodiaco y las posiciones de los planetas. Un sistema de clasificación facilita la discusión de materias tan complicadas y variadas como la personalidad humana. La interpretación de la personalidad utiliza en el siglo veinte una serie distinta de metáforas. Los profesionales de las disciplinas psicológicas pueden utilizar el sistema de metáforas freudiano —tomado en gran parte de los mitos— o la jerga técnica de los conductistas.

En el pasado, la práctica de vivir en armonía con el Universo se extendía a todos los aspectos de la vida, no sólo a la observación de los cielos. Hoy en día tenemos aún entre nosotros ejemplos de este tipo de vida. La Ananda Marga Yoga Society prescribe días de ayuno de acuerdo con el calendario lunar: el cuarto día antes de la luna llena y nueva. Las tensiones gravitacionales comienzan a acumularse en esas fechas y la Ananda Marga cree que desequilibran el sistema, pero el ayuno y la meditación ayudan a mantener o restaurar el equilibrio. He aquí una interesante oportunidad para aplicar el conocimiento lunar. Si se demostrara el funcionamiento de este método de tratar las tensiones cósmicas, podría resultar beneficioso para los individuos cuyo equilibrio es delicado y probablemente se sientan afectados por los períodos de tensión ambientales.

2-ananda marga Yoga

ananda marga Yoga

Ocasionalmente, se han producido confirmaciones científicas de las predicciones de la astrología. C. G. Jung, en un experimento ahora famoso, descubrió que las posiciones del Sol y la Luna en el nacimiento de los individuos predecía, en un significativo número de casos, las conjunciones astrológicas formadas por sus eventuales matrimonios.

El psicólogo francés Michel Gauquelin descubrió una correlación entre las elecciones de carrera de los profesionales con éxito y el planeta que dominaba el cielo en el momento de su nacimiento. Llegó a creer que la estructura genética del niño concede mayor probabilidad de que nazca cuando el sistema solar se encuentra en una configuración particular. En su libro, The Cosmic Coocks, Gauquelin escribe que, en el útero, el embrión está protegido de los signos de tiempo usuales, como la luz del sol. Sin embargo, la gravedad y los campos electromagnéticos penetrarán en el entorno del embrión. De ese modo la posición de los planetas ejerce influencia en el momento del nacimiento. Si los organismos «son colocados fuera del alcance de los indicadores de tiempo “obvios” del entorno, instintivamente encontrarán otros esquemas con los que regular sus ritmos biológicos, volviéndose más sensitivos a la influencia de “sincronizadores sutiles” del espacio».

Gauquelin razonaba que el trazo genético que hace que un niño nazca en determinada configuración planetaria está vinculado con los trazos que determinan los talentos del niño. Ello explicaría las sorprendentes correlaciones entre planetas y carreras: «Es muy simple, la profesión del niño depende de la estructura genética de su organismo; en el momento del nacimiento, los relojes planetarios revelan este factor genético de un modo previsto. Los profesionales de éxito tienen ciertos elementos en sus genes que permiten que sus vidas se desarrollen naturalmente en una dirección favorecida heredada de sus padres. Por supuesto, esta relación no se aplica sólo a celebridades, sino a todo el mundo. En la especie humana, la tendencia heredada a nacer a una hora determinada en lugar de a otra puede ser, hasta cierto punto, una indicación del tipo constitucional del individuo».

Los estudios de Jung y Gauquelin parecen prestar validez a algunas facetas de la astrología. Aunque unos cuantos investigadores serios y cualificados están aplicando los métodos de investigación moderna al estudio de la astrología, son escasos los descubrimientos válidos que han aparecido en la literatura científica.

No soy un creyente ni seguidor de la astrología. Reconozco, sin embargo, que encierra un cuerpo de tradiciones y antiguas observaciones y correlaciones.

Debemos mantener abierta nuestra mente y examinar cualquier sistema que parezca tener un valor heurístico. Las cualificaciones científicas no son una licencia para la presunción, ni legitiman los prejuicios. ¿Podemos aplicar a la vida diaria nuestro creciente conocimiento de los efectos lunares y cósmicos? ¿Podemos aprender a vivir más en armonía con los ciclos cósmicos? Así lo creen algunos científicos. J. E. Davidson, de los Sandia Laboratories, Albuquerque, Nuevo México, estudió los esquemas de accidentes y obtuvo algunas conclusiones sorprendentes. Descubrió que los accidentes eran influidos por muchos ciclos cósmicos, pero sobre todo por las fases de la Luna: «Nuestros datos sugieren la posibilidad de un aumento de la suceptibilidad a los accidentes (por error, cálculos erróneos, etc.) en la fase lunar similar a la que uno ha nacido y en la fase lunar a 180° de cuando ha nacido».

Dicha comprobación científica parece prestar credibilidad a mi teoría de que los ritmos biológicos individuales se imprimen en el momento del nacimiento. Ello podría servir para la prevención de accidentes. Míster Davidson encontró también correlaciones de accidentes con los ciclos de manchas solares y las fluctuaciones magnéticas. Aunque es obvio que se necesita explorar más este tipo de conocimiento, todavía hay que luchar contra los prejuicios siempre presentes. El mito o el material cargado de leyendas son anatemas para un gran número de científicos, si bien es problemático el motivo de que siga siendo así.

Si un concepto persiste durante muchos siglos relativamente sin cambios, si nos ha llegado intacto como mito o leyenda, deberíamos examinarla seriamente y observar las bases de su observación, tratando de documentar científicamente lo que está sucediendo. En el pasado, como se ha demostrado, la leyenda ha resultado muchas veces más precisa que la historia. Después de todo, es bien sabido que la historia se desvía de acuerdo con las predilecciones del historiador que la relata y con los intereses históricos de los poderes que lo emplean. El problema de la desviación del observador es una espina para la ciencia tanto como para la historia.

3-Michel Gauquelin

Michel Gauquelin

Otra desviación que ha impedido la comprensión del Universo es la tendencia a reconocer el tiempo sólo sobre una base solar. La desviación del tiempo solar refleja el desequilibrio básico de nuestra era y cultura. En la sociedad antigua, el equilibrio entre el Sol y la Luna era un concepto central para la comprensión de los efectos del cosmos, civilización, religión y bienestar personal. El principio solar simbolizaba lo racional, los procedimientos regulares y formales de la vida. El Sol daba la vida y traía la luz. Su ciclo era simple y preciso. La Luna, en cambio, no estaba sincronizada con el Sol. El efecto del Sol sobre la temperatura y las cosechas resultaba obvio, mientras que el efecto de la Luna sobre las mareas oceánicas y sobre las mareas en los asuntos de los hombres era sutil y difícil de descubrir. La Luna parecía irracional, en oposición a la periodicidad brillante y consistente del Sol, que era el símbolo de todo lo razonable, regular y formal.

Como nuestra investigación ha demostrado, y todas las civilizaciones antiguas sabían, la Luna tiene una tendencia a sacar de los hombres lo que conllevan de irracional: la conducta desequilibrada en la que hasta las almas más sobrias caen a veces. Por supuesto, la esfera lunar no comprende sólo los aspectos salvajes y locos de la vida. Las sociedades antiguas vincularon también a la Luna otras cualidades de la vida misteriosas pero necesarias, como la intuición y creatividad.

En el curso de la historia de Occidente, ganó la visión solar del mundo. En lugar de vivir con un equilibrio de lo racional e intuitivo, la ciencia occidental eligió negar y suprimir el lado intuitivo de la vida. Los efectos misteriosos que no podían ser expresados por la razón eran denunciados una y otra vez como superstición, mito y brujería. La moda de la brujería en Europa llegó cuando las antiguas religiones y mitologías fueron enterradas por la ciencia y la Iglesia.

Los aspectos irracionales, intuitivos y creativos de la personalidad surgen de la mente inconsciente; estos «atributos lunares» fueron evaluados como socialmente necesarios por los antiguos. Cuando durante las Eras Oscuras se reprimió oficialmente los mitos, leyendas y formas de veneración a la Luna, se transformaron en una especie de inconsciente social colectivo que sólo pudo resurgir en fenómenos tales como las herejías y pánicos masivos. La antigua dualidad del Sol y la Luna fue reinterpretada como la oposición entre Dios y el demonio. Lo que había sido concebido como armonía cósmica se transformó en disonancia universal.

La disonancia se presentó en mi trabajo cuando traté de entender las influencias lunares en términos de pensamiento racional y lineal. Un problema universal y sin resolver en el estudio de las influencias del entorno sobre la conducta humana es la inconveniencia básica de las estadísticas. No se ha desarrollado ningún área matemática ni prueba estadística capaz de capturar las variables periódicas y continuamente fluctuantes. Las estadísticas son estáticas. Sólo son capaces de suministrar una sección transversal de lo que está sucediendo en un punto y un momento. La sección transversal es, en el mejor de los casos, artificial. El método y la materia no se adecuan.

Poseemos ahora herramientas científicas muy precisas, pero no sirven apenas para tratar ciertos problemas. Esto es especialmente cierto en psicología, donde todos los días vemos intentos racionales de comprender lo emocional. En general, la ciencia racional sirve más para manipular la conducta que para entender las emociones e inspiraciones, tan importantes para el bienestar.

La oposición a lo racional y su represión no es exclusiva de la historia reciente. Aunque las civilizaciones antiguas utilizaban los calendarios lunares y pensaban a menudo en los términos de un equilibrio entre los modos de pensamiento lunar y solar, ya existía represión. En los mitos de casi todas las culturas, la Luna es representada como diosa y el Sol como dios. La oposición entre el Sol y la Luna es tan antigua como la lucha entre los sexos. La veneración a la diosa Luna comenzó a perder su lugar central con el surgimiento de las grandes sociedades patriarcales. La dominancia masculina se acompañó por la asunción del poder central por los dioses solares o celestes en el mito y los cultos. Los reinados divinos egipcios, el militarismo sumerio, el monoteísmo hebreo y el racionalismo griego suprimieron el culto a la diosa Luna.

4-Selene, diosa griega de la luna

Selene, diosa griega de la luna

En Egipto, la institución de los reinados divinos dio lugar al monoteísmo, el culto a Ra, el dios solar, cuya encarnación terrestre era el Faraón. Fue la primera institución cultural que expresó la dominancia total del principio patriarcal. El racionalismo y el militarismo lucharon contra la influencia de la diosa lunar en sus diversas formas a través de las diferentes épocas. Sin embargo, su atractivo fue tan potente que quedaron vestigios.

El atractivo de la diosa Luna es fácil de entender. En nuestra estructura emocional y mente inconsciente hay fuerzas potentes, misteriosas y, al mismo tiempo, aterrorizadoras y hermosas. Son las fuerzas que producen la creatividad, el amor y la fertilidad. El culto a la diosa Luna se centró alrededor de estas inspiraciones y dio una forma socialmente aceptada a nuestro aspecto emocional e irracional. Hoy en día, las personas que tienen dificultades para ponerse de acuerdo con sus desórdenes emocionales pagan a menudo altos honorarios a un psiquiatra. Es el precio que hay que pagar en un mundo en el que sólo la conducta racional es socialmente aceptable.

La realización de su culto hizo de la diosa Luna una parte universal e integral de nuestra historia psíquica. Le debemos el reconocimiento de una paradoja básica: lo irracional es un componente necesario de una vida completa y equilibrada. Sin lo intuitivo, e incluso sin lo irracional, todas las cosas devendrían iguales; no existirían cambios verdaderos. El Universo procedería como un gran computador complejo e inanimado. La idea mecanicista del Universo es la expresión última del pensamiento racionalista.

La importancia simbólica de la Luna en la historia psíquica, su presencia dinámica en la evolución de las especies, y el descubrimiento reciente de su poder físico en nuestras vidas, señala la necesidad de expandir nuestra conciencia de la Luna: nuestro conocimiento lunar. El papel de la Luna, físico y simbólico, es de importancia inmediata para nuestras vidas emocionales.

La persistencia del conocimiento y tradición lunar frente a los prejuicios científicos e históricos es estimulante. En los años treinta de este siglo, cuando el racionalismo científico estaba ocupado haciéndose cargo del mundo en nombre del progreso y tratando de terminar con cualquier remanente de conocimiento lunar, M. Esther Harding escribió Woman’s Mysteries como protesta contra el racionalismo monolítico. El libro fue publicado poco antes de que las naciones dominantes cometieran el error de iniciar la Segunda Guerra Mundial, y ha sido reeditado recientemente.

Espero que se le preste más atención en esta ocasión. Ms. Harding afirma que sin los principios femeninos de inspiración, intuición y creatividad, nuestra sociedad pierde el equilibrio y el valor emocional, de lo que resulta una incapacidad para evitar la guerra y el desastre. La inspiración de la Luna muestra, por comparación, lo vacía que resulta la lógica pura: «Las ideas que se formaron bajo la Luna —escribe—, por inferiores que puedan parecer, poseen una cualidad compulsiva y de poder que raras veces tienen las ideas que se originan en la cabeza».

La Luna ha simbolizado la inspiración del poeta durante todo el tiempo de nuestra memoria racial. El poder que subyace en la belleza sublime de la inspiración lunar puede devenir muy peligroso, sin embargo, si se le reprime. Vuelto hacia su interior, el impulso creativo de un individuo se distorsiona y se vuelve grotesco. El aspecto creativo reprimido de los racionalistas rígidos es su propia perdición, pues les hace perseguir, con tenacidad lógica, metas como el poder absoluto. La preocupación de Ms. Harding por el equilibrio de los principios masculinos y femeninos —el Sol y la Luna— se corresponde con algunos de los descubrimientos de Jung.

5-Carl Jung

Carl Jung

Tratando de restaurar el equilibrio psíquico de sus pacientes, Jung descubrió que los principios masculinos y femeninos eran componentes básicos de la estructura de la psique. Una identidad sexual consciente se equilibraría con el principio opuesto en la mente inconsciente. Ello produce equilibrio psíquico en un individuo saludable. Debemos tratar con respeto nuestras mentes inconscientes y sus talentos si deseamos mantener la homogeneidad de nuestra cabeza. Lo que en el fondo están diciendo Harding y Jung es que la sociedad como totalidad se encuentra desequilibrada y corre hacia el desastre.

La supresión histórica y patriarcal del modo de vida lunar ha erosionado nuestra complitud social e individual. La ciencia occidental ha posibilitado tremendas ganancias materiales, pero el planeta ha sido arruinado y saqueado por los modernos métodos de producción, despreciándose totalmente el equilibrio de la naturaleza. Con minuciosidad lógica, el hombre ha caminado hacia una situación peligrosa. La desesperación actual de nuestra sociedad puede verse más claramente a la luz de la Luna.

No es cierto que la Luna produzca la locura y el crimen; pero sí es cierto que es la represión de la influencia de la Luna lo que nos lleva a la desarmonía, la tensión social y a unos resultados lamentables, frecuentemente extraños. Es una Luna asesina para quienes no están psíquicamente equilibrados o para una sociedad demasiado rígida para esquivar el golpe cósmico.

Nuestros antepasados aplicaron el conocimiento lunar tratando de vivir en una relación menos frustrante con el Universo. A nuestro modo, debemos hacer lo mismo. Sólo estamos en los inicios de un intento moderno de definir y aplicar el conocimiento lunar. La necesidad de ese desarrollo es algo ampliamente sentido, tanto consciente como inconscientemente.

6-Luna llena

Luna llena

El grado de esa necesidad puede juzgarse por la respuesta abrumadora de la gente a la documentación de nuestros descubrimientos sobre la influencia lunar en la agresividad humana . Una creencia popular, sostenida por miembros de la comunidad científica y por el público en general, parece haber sido convalidada. En general, produjo entusiasmo por el trabajo. La necesidad de estudios lunares ha sido reconocida en todos los estratos sociales.

La respuesta consciente a la exploración del conocimiento lunar corre pareja con las evidencias que vemos a nuestro alrededor de la expresión inconsciente de esa necesidad. Millones de personas consultan libros de astrología y horóscopos en los periódicos y revistas para llenar un vacío en el conocimiento de ellos mismos. Incluso aunque la mayor parte de las personas comprenden que los horóscopos no son precisos, el consultar un «oráculo» les proporciona mayor seguridad. El fracaso de la sociedad para atender al lado intuitivo de la naturaleza humana ha producido un vasto mercado para el pseudo-conocimiento cósmico.

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