EVANGELIO GNÓSTICO DE MARÍA MAGDALENA.

5-La Magdalena penitente óleo del Greco

La Magdalena penitente óleo del Greco.

Autor: Desconocido.

Fecha de composición: Mediados del siglo II

Lugar de composición: Desconocido, algún lugar del Oriente cristiano.

Lengua original: Griego.

Fuente: Traducción al copto del siglo IV. Papiro gnóstico de Berlín 8502, 1.

 

El Evangelio de María se ha conservado —junto con otros tres textos gnósticos—en un códice de papiro procedente de Egipto y conservado desde 1896 en Berlín, conocido por la sigla BG 8502. De esta obra se ha preservado aproximadamente la mitad del texto, pues faltan las pp. 1-7 y 11-14. Está escrita en copto sahídico, con algunas influencias de otros dialectos coptos, pero el original es con toda probabilidad griego; de hecho, en 1917 se halló un fragmento de papiro en griego, que corresponde a dos pasajes del Evangelio de María Aunque el códice de Berlín puede datarse a principios del siglo V, el papiro griego es de principios del siglo III. Así pues, cabe datar el texto griego original del Evangelio de María en el siglo II.

El texto presenta dos partes principales. En la primera, el Jesús resucitado responde a algunas preguntas que le plantean los discípulos. En la segunda, ante el desconcierto de los discípulos tras la partida de Jesús, se recogen las palabras de María Magdalena —que narra un diálogo que había mantenido previamente con Jesús— y la reacción de Andrés, Pedro y Leví a estas palabras. Llama la atención en el texto la afirmación del estatus privilegiado de María Magdalena como receptora de una revelación especial, pero debe tenerse en cuenta que esta afirmación se apoya en textos canónicos como Mc 16, 9 y Jn 11, 19.

 

La materia y el mundo

  1. 7 […] «La materia, ¿será o no será destruida?».

El Salvador dijo: «Toda naturaleza, toda producción y toda criatura se hallan mutuamente imbricadas, y de nuevo se disolverán en su propia raíz, porque la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece solo a su naturaleza. Quien tenga oído para oír, que oiga».

 

La materia y el pecado

Pedro le dijo: «Como tú nos has expuesto todo, dinos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?».

El Salvador dijo: «No hay pecado, pero sois vosotros los que hacéis que exista pecado cuando hacéis las obras de la naturaleza del adulterio 597 que se llama “pecado”. Por ello vino el Bien a vosotros, hasta lo que pertenece a toda naturaleza, para restablecerla en su raíz».

Continuó aún diciéndole: «Por ello enfermáis y morís, porque P. 8 [hacéis lo que os seduce]. Quien pueda oír, que oiga. [La materia engendró] una pasión que no posee la semejanza, pues procedió de una unión contra natura. Entonces tiene lugar un trastorno en todo el cuerpo. Por ello os dije: “Sed obedientes, y si no sois obedientes, lo sois respecto a las diversas semejanzas de la naturaleza 598. El que tenga oídos para oír, que oiga».

 

Últimos preceptos

Tras haber dicho esto, el Bienaventurado los abrazó a todos, diciendo: « ¡Paz a vosotros! ¡Que mi paz se haga entre vosotros! Velad para que nadie os extravíe, diciendo, Helo aquí” o “Helo ahí”, pues el Hijo del hombre se halla en vuestro interior. Segidlo. Quienes lo busquen, lo encontrarán. Así pues, id y proclamad el evangelio del reino. No P. 9 establezcáis regla alguna excepto las que yo os he fijado y no deis ley al modo del legislador, para que no seáis atrapados en ella» 599. Cuando dijo estas cosas. se fue.

6-Jesús y María Magdalena

Jesús y María Magdalena.

Intermedio

Pero ellos estaban afligidos y lloraban abundantemente, diciendo: « ¿Cómo iremos II los gentiles y cómo proclamaremos el evangelio del reino del Hijo del hombre? Si no se ha tenido consideración con él, ¿cómo se tendrá con nosotros?».

Entonces María se levantó, abrazó a todos y les dijo: «No lloréis y no estéis afligidos; y no dudéis, pues su gracia estará con todos vosotros y os protegerá. Mejor alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres» 600.

Cuando María hubo dicho esto, ella convirtió sus corazones al Bien y ellos comenzaron a considerar las palabras del Salvador.

  1. 10 Pedro dijo a María: «Hermana, sabemos que el Salvador te quería más que al resto de las mujeres 601. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, y que nosotros no hemos oído».

María respondió diciendo: «Lo que se os ha ocultado, yo os lo anunciaré».

 

Visión de María

Y ella comenzó a decirles estas palabras: «Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: “Señor, te he visto hoy en una visión”. Él respondió, diciéndome: “Bienaventurada tú que no te turbas al verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro”. Yo le dije: “Señor, ahora, el que ve la visión, ¿la ve en alma o en espíritu?”. El Salvador respondió diciendo: “No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que el Intelecto, que está en medio de ellos, es el que ve la visión y es él el que […]”.

(Faltan las páginas 11 a 14.)

 

La ascensión del alma

P. 15 a él, y la Concupiscencia dijo: “Yo no te vi descender, pero ahora te veo ascender. ¿Por qué mientes, si me perteneces?”. El alma respondió diciendo: “Yo te vi, pero tú no me viste ni me reconociste. Yo era tuyo por la vestimenta, y tú no me conociste” 602. Cuando hubo dicho esto, ella se fue con gran gozo, y nuevamente cayó en poder de la tercera potencia, la que es llamada “Ignorancia”. Ella interrogó al alma, diciendo: “¿Adónde vas? Estás atenazada en la maldad. Estás ciertamente atenazada: no juzgues”. Y el alma dijo: “¿Por qué me juzgas, a mí que no he juzgado? Se me ha atenazado, a mí que no he atenazado. No he sido conocida, yo que he conocido que el Todo está siendo disuelto, tanto lo terrenal P. 16 como lo celestial”.

»Cuando el alma hubo neutralizado a la tercera potencia, ascendió y vio a la cuarta potencia, que tenía siete formas. La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de la muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría colérica. Estas son las siete potencias de la ira, que inquieren al alma: “¿De dónde vienes, homicida? ¿Adónde vas, dominadora del lugar?”. El alma respondió, diciendo: “El que me atenazaba ha sido matado, y el que me rodeaba ha sido neutralizado, y mi concupiscencia se ha evaporado, y mi ignorancia ha muerto. Desde un mundo he sido arrojada P. 17 a un mundo, y desde una imagen superior a una imagen. Y la cadena del olvido dura (solo) un cierto tiempo. Desde ahora obtendré el reposo del tiempo, del momento, del eón, en silencio”».

 

María Magdalena reveladora de Jesús

Cuando María hubo dicho esto, guardó silencio, siendo así que el Salvador había hablado con ella hasta este punto.

Por su parte, Andrés respondió y dijo a los hermanos: «Decid, ¿qué opináis vosotros sobre lo que ella ha dicho? Por lo que a mí respecta, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas, pues estas doctrinas contienen pensamientos extraños».

Pedro respondió y habló sobre las mismas cosas, preguntándoles sobre el Salvador: « ¿Acaso él habló con una mujer sin que lo supiéramos, y no abiertamente, de forma que todos nosotros hayamos de volvernos y escucharla? ¿La habrá preferido a nosotros?» 603.

P. 18 Entonces María se puso a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Piensas acaso que yo he excogitado sola estas cosas en mi corazón, y que miento en lo que concierne al Salvador?».

Entonces Leví 604 respondió, y dijo a Pedro: «Pedro, desde siempre has sido colérico. Ahora te veo ejercitándote contra la mujer, al modo en que lo hacen los adversarios. Si el Salvador la ha hecho digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Con seguridad el Salvador la conoce bien; por esto la amó más que a nosotros. Más bien avergoncémonos y revistamos al hombre perfecto, [engendrémoslo en nosotros como] nos lo encomendó, y proclamemos el evangelio sin establecer otra regla ni otra ley que la pronunciada por el Salvador».

Cuando P. 19 Leví dijo esto, iniciaron la marcha para anunciar y predicar.

El Evangelio según María.

 

APUNTES A PIE DE PÁGINA

597 «Adulterio» tiene aquí un sentido amplio, como metáfora que designa genéricamente la caída del alma, y quizá también la unión del elemento espiritual con el cuerpo.

598 El sentido de este pasaje es oscuro. Podría significar que quien no está en armonía con las realidades superiores lo estará con las inferiores.

599 Este pasaje contiene un florilegio de citas de los evangelios canónicos.

600 La referencia a la masculinización tiene sentido para los gnósticos valentinianos, para quienes la salvación consiste en la reunión del elemento espiritual (entendido como femenino) con su contrapartida angélica (entendida como masculina).

601 Esta idea se contiene también en el Evangelio de Felipe.

602 El individuo dice a la Concupiscencia que era suya solo por la «vestimenta», es decir, por su elemento psíquico, que ahora abandona como quien se quita un vestido: la verdadera naturaleza del individuo es espiritual.

603 La animadversión de Pedro hacia María Magdalena es recogida en vanas obras gnósticas. Cf. Evangelio de Tomás, log. 114; Pistis Sofía, I, 36.

604 Es decir, Mateo.

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