MITOLOGÍA CELTA – EL HÉROE DEL ULSTER.

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La vinculación de Cuchulainn con los perros deriva de la ocasión en la que mató a los perros guardianes de Culann el Herrero. A pesar de su aspecto moderno, la escultura de este perro procede de un santuario romano-celta de Lydney, Gloucestershire, al suroeste de Inglaterra.

Cuentos de Cuchulainn

En la guerra entre los Hombres de Irlanda y los Hombres del Ulster  se asigna a Ferghus la tarea de guiar al ejército de Connacht, pero debido a sus sentimientos hacia su propio pueblo acaba por extraviar al ejército y por enviar mensajes de aviso al Ulster. A consecuencia de una antigua maldición que les habían impuesto por su brutalidad para con una mujer sobrenatural, Macha, los hombres del Ulster sufren una enfermedad que los debilita y que les sobreviene en momentos de peligro. Sólo Cuchulainn y su padre humano, Sualtamh (su padre divino es el dios Lugh), están libres dula maldición, y parten para enfrentarse al enemigo. Cuchulainn mata a cien guerreros, y a continuación, con la aprobación de Medhbh, se enzarza en una larga serie de combates singulares en un vado, enfrentándose a un guerrero distinto cada día y derrotándolos a todos. Después, al defender su propio territorio, descubre que van a llevarse al Toro Castaño: mata al guerrero que encabeza la operación pero pierde el animal, circunstancia que le llena de consternación. Lugh acude en ayuda de Cuchulainn y le cura las heridas mientras el guerrero permanece dormido durante tres días y tres noches. Entre tanto, los hombres del Ulster libran una batalla contra los guerreros de Medhbh y matan al triple de su propio contingente, pero caen 150 hombres.

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Cuando Cuchulainn despierta y se entera del desastre, mata a 130 personas, reyes, mujeres y niños incluidos, y se lanza de lleno a un frenesí vengativo. Medhbh recurre a Fer Diadh, hermano de leche de Cuchulainn, para que se enfrente a él, y los dos hombres luchan durante tres días, sin que ninguno obtenga ventaja sobre el otro. Todas las noches, Cuchulainn le envía hierbas a Fer Diadh para curar sus heridas, y Fer Diadh le envía comida a Cuchulainn. Al cuarto día, Cuchulainn decide luchar en el vado en el que tantas victorias ha obtenido. Se enfrentan durante mucho tiempo, hasta que Cuchulainn pide la gae bolga, arma terrible que Scáthach, guerrera que antaño instruyera a los dos hermanos de leche, sólo le ha enseñado a utilizar a él. El arma penetra en el cuerpo como una flecha única, pero en la herida su fuerza se multiplica como si fueran veinticuatro flechas. Fer Diadh muere y Cuchulainn entona un canto fúnebre sobre su cadáver. Sualtamh, padre de Cuchulainn, acude al lugar de la batalla, y su hijo, postrado por las heridas, le envía a alentar a los hombres del Ulster. Conchobhar, rey del Ulster, reúne a sus guerreros, y Ferghus y él luchan escudo con escudo. Ferghus descarga tres poderosos mandobles, de modo que el escudo mágico de Conchobhar chilla. Al oír el grito, Cuchulainn se despierta con frenesí bélico. Ferghus, que ha prometido no enfrentarse jamás en combate a Cuchulainn, se retira con los hombres de Leinster y Munster, Cuchulainn arremete, vence a los últimos combatientes y cae sobre Medhbh, pero le perdona la vida por ser una mujer y permite a su ejército que atraviese el Shannon para llegar a Connacht. Medhbh ha enviado el Toro Castaño a Connacht, y al llegar allí, el animal emite tres potentes mugidos; el Toro de Cuernos Blancos los oye y corre a enfrentarse con él, mientras los guerreros supervivientes presencian la escena. La prodigiosa tauromaquia se prolonga hasta la noche y tiene lugar por toda Irlanda. A la mañana siguiente, se ve al toro con su rival vencido sobre los cuernos. Regresa al Ulster, esparciendo fragmentos de la carne del Toro de Cuernos Blancos, y al llegar a la frontera de Cooley, su corazón se rompe y muere. Ailill y Medhbh hacen las paces con Cuchulainn y los Hombres del Ulster y durante siete años no libran ninguna batalla y nadie muere.

 

EL TELÓN DE FONDO

El relato épico de Táin Bó Cualinge (La incursión del ganado de Cooley) reúne las proezas de los héroes irlandeses, enfrentando a los «Hombres de Irlanda» (Connacht) con los «Hombres del Ulster». Colección de relatos escritos probablemente hacia el 700, el Táin incluye varias historias preliminares que dotan de una dimensión distinta a la narración, y entre ellas destaca la de Deirdre, que explica por qué Ferghus, héroe del Ulster, tomó el partido de Connacht. Una versión posterior y armonizada de la epopeya sitúa el escenario del conflicto de la siguiente manera. Ailill, rey de Connacht, y su esposa, Medhbh, discuten en la cama sobre un gran toro —el de los. Cuernos Blancos— que en un principio le pertenecía a ella, pero que pasó a formar parte del rebaño del rey porque no deseaba ser propiedad de una mujer. Medhbh jura que encontrará otro igual, pero el único comparable es el Toro Castaño de Cooley. Envía emisarios al propietario para ofrecerle una generosa recompensa, pero los emisarios aseguran que si no se lo regala lo cogerán por la fuerza y estalla el conflicto.

 

LA MUERTE DE CUCHULAINN

En la guerra contra Medhbh, reina de Connacht, Cuchulainn mata a un guerrero, Cailidín, cuya esposa da a luz a tres niños y tres niñas. Medhbh los envía al extranjero a que estudien hechicería y cuando regresan los enfrenta a Cuchulainn.

Al enterarse de que se preparaba una traición, Conchobhar le ordenó a Cuchulainn que se quedase en Emhain Mhacha hasta que acabase la lucha. El héroe estuvo protegido allí por mujeres, hijas de reyes y nobles, entre las que se contaban Niamh, su amante, y por los druidas del Ulster, que le llevaron a un valle que ofrecía mayor seguridad, pero cuando Cuchulainn vio aquel lugar comprendió que se trataba del Valle de los Sordos y se negó a entrar. Al mismo tiempo, los hijos de Cailidín hicieron aparecer unos batallones fantasmales que rodearon el valle, y Cuchulainn creyó que la tierra era asolada por guerreros y que los ruidos que oía coincidían con los de una batalla. Desconcertado y no sientiéndose suficientemente preparado para el combate, ordenó que engancharan sus caballos al carro, pero Niamh lo abrazó y lo convenció de que se quedara con ella. Entonces, Conchobhar ordenó a sus servidores que llevaran inmediatamente a Cuchulainn al Valle de los Sordos, porque allí no oiría el fragor de la batalla. El héroe los acompañó de mala gana, después de que fueran a verlo mujeres, poetas y arpistas. Los hijos de Cailidín lo buscaron, mas en vano. Pensando que lo había escondido el druida Cathbhadh, recorrieron la provincia entera volando como aves con sus artes mágicas hasta llegar al Valle de los Sordos, donde vieron al Liath Macha (el Gris) y al Dubh Saingleann (el Negro), los caballos de Cuchulainn, al cuidado del auriga Laegh, y comprendieron que Cuchulainn estaba allí también al oír el ruido y la música. Entonces, los hijos de Cailidín recogieron cardos afilados, bejines y hojas secas que revoloteaban por los bosques y modelaron con ellos guerreros armados, de modo que no quedó colina del valle en la que no apostaran soldados. La tierra resonó con los gritos guerreros, audibles incluso en las nubes del cielo, y con el retumbar de cuernos y trompetas. Cuchulainn creyó que los Hombres de Irlanda estaban arrasando la provincia, pero el druida Cathbhadh le persuadió de que se trataba tan sólo de los espectros que habían lanzado contra él los hijos de Cailidín. Una de las hijas de éste, Badhbh, adoptó la forma de Niamh y le pidió a Cuchulainn que luchase contra los Hombres de Irlanda. Cathbhadh y las mujeres trataron de detener al héroe, pero no lo lograron. Cuchulainn oía los terribles gritos como antes y veía fantasmas extraños y terribles. La verdadera Niamh le dijo que no era ella sino Badhbh quien había hablado con él adoptando su forma, pero Cuchulainn no la creyó y entró en combate. Los hijos de Cailidín habían preparado tres jabalinas mágicas. La primera mató al auriga de Cuchulainn, la segundo hirió al Liath Macha y la tercera alcanzó al héroe. Al comprender que su muerte estaba próxima, se ató a una columna para poder enfrentarse erguido a sus enemigos. Nadie se atrevió a acercarse a él durante tres días, hasta que se posó sobre la columna una de las hijas de Cailidín en forma de cuervo, momento en el que todos supieron que Cuchulainn había muerto.

 

CÓMO ADQUIRIÓ SU NOMBRE CUCHULAINN

El rey Conchobhar invitó a su hijo adoptivo Sédanta (que más adelante se llamaría Cuchulainn) a una fiesta ofrecida por Culann el Herrero, pero el muchacho estaba jugando y prometió ir más tarde. El rey se olvidó de Sédanta; cuando éste llegó, lo atacó el perro de Culann y él lo mató con las manos desnudas. Todos se disgustaron por el peligro que había corrido el muchacho y Culann lamentó haberse quedado sin protección. Sédanta se ofreció a actuar él mismo como perro guardián hasta que pudiera criar un cachorro de la misma raza, y el druida Cathbhadh le dijo que a partir de entonces se llamaría Cuchulainn, nombre que significa «el sabueso de Culann».

 

DEIRDRE

En cumplimiento de una profecía según la cual Deirdre sería muy bella pero llevaría la muerte y la destrucción a los hombres del Ulster, el rey Conchobhar la crió en secreto para casarse con ella cuando creciera. Un día, la joven Deirdre vio a su padre adoptivo desollando un ternero en la nieve mientras un cuervo bebía la sangre del animal y le dijo a su nodriza, Lebhorcham: «Mucho amaría yo a un hombre con esos tres colores: cabello como el cuervo, mejillas como la sangre y cuerpo como la nieve», a lo que Lebhorcham replicó que allí cerca vivía un hombre así: Naoise, hijo de Uisneach. Cuando se conocieron se fugaron a Escocia; Conchobhar les invitó a que regresaran y envió al gran guerrero Ferghus para que los escoltara, pero al llegar a Emhain, el rey ordenó a Eoghan que diese muerte a Naoise y que le llevaran a Deirdre con las manos atadas a la espalda. Enfurecidos por la traición, Ferghus y sus hombres saquearon el Ulster y se aliaron con la corte hostil de Medhbh, reina de Connacht. Deirdre se vio obligada a vivir con Conchobhar, y cuando al cabo de un año (durante el cual no sonrió ni alzó la cabeza de las rodillas ni una sola vez) el rey le preguntó qué detestaba más, ella contestó: «A ti y a Eoghan.» El rey le dijo que tenía que vivir con Eoghan y al día siguiente los dos hombres se la llevaron en un carro: «una oveja entre dos carneros», como dijo Conchobhar. Al aproximarse el carro a una roca, Deirdre se golpeó la cabeza a propósito contra ella y murió, poniendo fin a su infelicidad.

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