UN FUTURO SIN REDES FANTASMA

GHOST FISHING ES UNA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL CON UN OBJETIVO CRUCIAL PARA LA PROTECCIÓN DEL MEDIO MARINO: LA EXTRACCIÓN DE ARTES DE PESCA ABANDONADAS EN EL MAR.

CADA AÑO SE VIERTEN AL MAR unos ocho millones de toneladas de residuos plásticos, un 10% de las cuales son aparejos de pesca. En los océanos del planeta hay millones de toneladas de artes de pesca fantasma: redes que han sido abandonadas o perdidas en el mar y que resultan casi invisibles y letales para la fauna marina. Animales de todo tipo aves marinas, peces, mamíferos marinos, reptiles, invertebrados… se enredan con ellas, causándoles heridas e infecciones y, muchas veces, la muerte por inanición o ahogamiento al impedirles salir a la superficie a respirar.

1-Redes de pesca abandonadas en el mar.metirta.online

Redes de pesca abandonadas en el mar.

Para combatir este grave problema, desde 2014 la organización Ghost Fishing Costa Brava, ubicada en el centro de buceo Kraken Dive de Tossa de Mar, en Girona, lleva a cabo campañas de extracción de redes en las que participan buceadores profesionales y voluntarios. Al frente de este centro está Raúl Álvarez, instructor, explorador, coordinador y director de la entidad en España y buceador formado en el marco del programa Global Underwater Explorers (GUE). «GUE, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la exploración y la conservación, así como la formación de buceadores, proporciona las herramientas y habilidades necesarias para ejecutar con seguridad estos proyectos en ambientes muy peligrosos explica Álvarez.

Es una filosofía que promueve la conservación marina a través del buceo. Por ello, la mayoría de los buceadores GUE participan de forma activa en diferentes proyectos de concienciación y protección marina. Uno de ellos es Ghost Fishing, que opera en varios países: Países Bajos (donde se originó Ghost Fishing), Grecia, Líbano, Malta, Nueva Zelanda, Reino Unido, Estados Unidos y España, a través de nuestro centro». Desde la sede de Kraken Dive, Álvarez organiza y participa en las campañas de eliminación de estas peligrosas artes de pesca y colabora también en el programa Baseline, una línea de trabajo que, en colaboración con Ghost Fishing, documenta los lugares antes y después de las extracciones de redes y envía la información a una base de datos.

«Desde 2014 hemos extraído del mar unas 500 toneladas de redes de pesca», informa Álvarez. ¿Y qué se hace luego con esa ingente cantidad de aparejos? «Una vez retiradas, se criban explica, y después, o bien se reciclan o bien se les da una segunda vida, creando, por ejemplo, objetos de decoración y accesorios de moda, como pulseras, collares o llaveros. Con los plomos, tras refundirlos, se fabrica lastre de buceo. Y el nylon de las redes se recicla en plantas de procesado para generar econyl, un nylon 100 % reciclado. También se suelen donar partes de esas redes a artistas que las utilizan para hacer obras de arte con las que vertebrar exposiciones que ayuden a difundir nuestro trabajo y explicar el problema de las redes fantasma».

Ghost Fishing y Baseline «son el principal motor de formación de mis alumnos», recalca Álvarez. La enseñanza de un buceo seguro basado en la conservación y el respeto del medio marino es su forma de aportar, cada día, su granito de arena para prosperar en la protección ambiental.

 

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