¿COMO DISTINGUIR NUESTRO ÁNGEL DE LA GUARDA DE OTROS SERES?

¿Cómo distinguir a nuestro Ángel de la Guarda de otros seres?

8

La respuesta es muy sencilla, pero para dejarlo más claro hay que seguir las siguientes reglas:

  1. Si no quiere revelar su nombre, no es quien esperamos.
  2. Si su nombre no termina en ÉL, no es quien esperamos.
  3. Si nos ofrece cosas o nos pide algo a cambio, no es quien esperamos.
  4. Si habla mucho, no es quien esperamos.
  5. Si se prodiga en halagos hacia nosotros, no es quien esperamos.
  6. Si nos dice que somos especiales, elegidos de Dios o cualquier cosa por el estilo, no es quien esperamos.
  7. Si se arroga poderes o dice ser poderoso, no es quien esperamos.
  8. Si grita o ríe, si se enfada o alegra con facilidad, y si se toma demasiadas confianzas, no es quien esperamos.
  9. Si nos da demasiados consejos o si nos conmina a comportamos de una o de otra manera, no es quien esperamos.
  10. Y si quiere damos órdenes o nos las pide, no es quien esperamos.

Cuando esto suceda hay que actuar con firmeza y ordenarle a esa entidad que se vaya de inmediato, al tiempo que llamamos mentalmente y con el corazón a nuestro verdadero

Ángel de la Guarda, quien se encargara de inmediato de echar fuera a la entidad intrusa.

Nuestro Ángel de la Guarda, en todos los casos, es de la siguiente manera:

  1. Parco de palabras, de gestos y de actos.
  2. No pide ni ofrece nada.
  3. Deja bien claro que la responsabilidad de vivir es nuestra.
  4. Es amoroso, pero firme, y nos señala nuestro camino, pero no nos obliga a seguirlo, y deja en nuestras manos la elección.
  5. No pondera religión alguna.
  6. No hace milagros.
  7. Da respuestas claras y concretas.
  8. No demuestra tener poderes ni hacer cosas extraordinarias.
  9. Se va de inmediato si lo tomamos por lo que no es.
  10. Se molesta si somos insistentes o si nos mostramos demasiado interesados o reverentes.

 

En pocas palabras, es más bien hierático y ecuánime, con más tendencia a lo sublime que a lo humano, y un buen amigo y compañero si no se siente presionado por nuestro amor, nuestras preguntas o cualquiera de nuestros actos. Si observamos las reglas anteriores, no confundiremos nunca a nuestro Ángel de la Guarda con otros seres o entidades, de las que, por cierto, nos protege constantemente.

Seguir leyendo en la web “COMO LLAMAR A TU ÁNGEL DE LA GUARDA”