SERPIENTES MARINAS

 

Serpientes marinas

El mar siempre ha estado lleno de misterios. Hombres de todas las épocas han perecido en el mar. No sólo las tempestades, los maremotos o los remolinos se han tragado miles de barcos con toda su tripulación, sino también otras muchas contingencias que sólo la imaginación del hombre ha llegado a concebir. Si algo abunda en este mundo son los relatos de desgracias acaecidas en el mar, como el triángulo de las Bermudas o el estrecho de Messina que aún inquieta a los marineros. Más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua e ignoramos lo que pueda habitar en las profundidades de los océanos. Los antiguos que se adentraban en los océanos con ojo avizor volvían luego y contaban lo que habían visto, y la mirada del hombre se expandía en relatos, creencias, tradiciones, mitos. Ahora vemos con ojos de descrédito, zarpamos sin temores, pero perecemos igualmente, y cuando esto ocurre la gran enemiga es la meteorología. Ya no creemos en los monstruos marinos, pero los relatos siguen existiendo, y los avistamientos de seres extraños continúan avisándonos de la insignificancia de nuestras certezas.

Las serpientes marinas son algunos de estos seres monstruosos, a quienes muy pocas personas han visto, pero de los que se cuentan demasiadas historias como para negar su existencia de modo tajante. Se han visto con frecuencia en las costas de Noruega y Estados Unidos y se describen como monstruos de color oscuro, gris o negro, con grandes ojos resplandecientes y unos 60 metros de longitud. Estos son algunos testimonios: en 1901, los oficiales del vapor Grangense avistaron una extraña criatura monstruosa en el océano Atlántico, serpentiforme y con dientes enormes, pero el capitán se negó a tomar nota en el diario de a bordo porque sabía que nadie creería su testimonio; en julio de 1966, el aventurero John Ridgway, que cruzaba el Atlántico en un bote de remos, se percató de la existencia de un enorme monstruo marino al que describió como una serpiente de 10 metros de longitud con el cuerpo fosforescente; en 1969, un sónar detectó en las aguas de Alaska un animal de 60 metros de longitud a 100 metros de profundidad, pero no se pudo capturar. En noviembre de 1996, la armada estadounidense enterró en las playas de California una serpiente de 7 metros de longitud capturada en Coronado Beach, San Diego, tras haber sido cortada por el propulsor de un buque. Sólo se conserva la cabeza del animal y un metro del cuerpo, que fueron disecados para su exhibición en el Acuario Stephen Birch.

24-Serpiente marina-metirta.online

Serpiente marina.

En otras muchas ocasiones, durante el siglo XX, fueron avistados animales parecidos, pero aún prevalecen dudas que achacan tales visiones a posibles alucinaciones de los marineros. Aún así, importantes zoólogos han confirmado la existencia de serpientes marinas de enormes proporciones y han propuesto su catalogación científica. En la actualidad, parece fuera de toda duda la existencia de los calamares gigantes, relacionados con el kraken; el regaleco, que puede medir 11 metros; o incluso el del gusano nemertino gigante, del que se cree que puede alcanzar los 60 metros… ¿Debemos esperar a que la armada de algún país encuentre por casualidad al mítico Leviatán para creer en su existencia? ¿Es prudente considerar a las serpientes marinas como producto de nuestra imaginación?

En los países escandinavos existe toda una tradición de relatos sobre serpientes marinas, ya que en ningún lugar del mundo se han visto tanto como en Noruega, Suecia y Finlandia. De hecho, los primeros informes científicos fueron escritos por religiosos como el arzobispo de Uppsala, Olavo Magnus y su Historia natural de las Tierras del Norte, publicado en 1555 en Roma, donde cuenta sus viajes por Escandinavia y las historias que escuchó.

 

Y ADEMÁS

Aquellos que, para comerciar o pescar navegan por las costas de Noruega, coinciden en el relato de una historia realmente admirable, la de una enorme serpiente de una longitud de Más de 200 pies, y 20 pies de diámetro, que vive en las rocas y agujeros cerca de la costa de Bergen; sólo sale de sus cavernas en las noches de verano, y con buen tiempo, para devorar terneras, corderos y cerdos, o se sumerge en el mar para comer langostas y todo tipo de cangrejos. Tiene una hilera de pelos de dos pies de largo en el cuello, escamas afiladas y ojos brillantes y llameantes. Ataca a los barcos, se levanta fuera del agua, se lleva a los hombres y los devora; y esto no ocurre sin que algo terrible pase en el reino, coma los príncipes que van a morir o serán exiliados, o que estallará una guerra.

Olivo Magnas, «Historia de gentibus septentrionalibus». (1555)

 

←BESTIARIO

←ÁNGELES Y SERES SOBRENATURALES