20.- CIUDAD VIEJA DE SALAMANCA.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 1988

 

La capital del Tormes, con las torres de sus templos alzadas sobre el río como cúspides de un bosque de dorada piedra, posee la condición de esos lugares capaces de fascinar inagotablemente la mirada y la voluntad de quien los recorre. Pocas ciudades admiten el calificativo de monumental con tanta exactitud. Menos aún se muestran tan identificadas, todavía, con el papel que les ha dado esplendor y fama en la historia: su actividad de centro universitario, secreto por antonomasia de su eterna juventud. En fecha tan temprana como 1988 la Unesco reconoció su importancia universal como foco esencial del arte de los Churriguera, cuya influencia se extendió desde aquí hasta Hispanoamérica en el siglo

3-Vista de Salamanca

VISTA DE SALAMANCA.

DE LA PLAZA MAYOR A LA UNIVERSIDAD

La Plaza Mayor, verdadero corazón y escaparate permanente de la ciudad, está justamente considerada como uno de los más elegantes espacios públicos de España. Fue construida, según proyecto de Alberto Churriguera, entre 1729 y 1755, como lugar de encuentro y de comercio e incluso coso taurino. Está configurada en sus cuatro lados por arcos de medio punto alzados sobre pilares y recorrida por simétricas balconadas. Responde a un depurado estilo barroco de gran profusión ornamental en la que destacan los medallones situados entre los arcos con efigies de reyes, héroes, descubridores, santos, etc. Al arquitecto Andrés García de Quiñones se debe el edificio del Ayuntamiento, situado en el lado norte y rematado por una espadaña.

Pegada al flanco sur de la plaza, ante el espacio con soportales conocido como el Corrillo, se encuentra la iglesia de San Martín, obra románica del siglo XII, con añadidos del XVI e interesantes sepulcros y un retablo barroco en su interior.

La casa de las Conchas, construida en el siglo XV, es uno de los edificios civiles más representativos, con su elegante mezcla de formas tardogóticas y renacentistas y su fachada principal cuajada de las veneras que le dan nombre. En el armonioso patio interior, integrado por dos galerías y bellamente decorado, destacan los arcos mixtilíneos del cuerpo inferior, muy utilizados en los patios salmantinos de la época. El palacio sufrió grandes reformas en el siglo XVIII y a finales del siglo XX concluyó una larga y ejemplar restauración para habilitarlo como biblioteca.

Justo al otro lado de la calle, se eleva el gigantesco conjunto de la Clerecía, de los siglos XVII y XVIII, que incluye una iglesia barroca y las dependencias ocupadas actualmente por la Universidad Pontificia. En las obras intervinieron Juan Gómez de Mora, Pedro Mato y Andrés García de Quiñones, al que se deben las torres barrocas y la espadaña de la fachada principal, además del monumental claustro columnario del antiguo colegio. Muy próxima, la iglesia de San Benito, obra tardogótica (siglo XV), preside un apacible rincón de casonas platerescas.

 

LA UNIVERSIDAD

Fundada como tal por Alfonso X el Sabio en 1254, al periodo de esplendor de los siglos XV y XVI corresponde la ejecución de los principales edificios, entre los que destaca el de las Escuelas Mayores, obra de predominante estructura gótica. Frente al recoleto patio de Escuelas, presidido por una estatua de fray Luis de León, se alza la espléndida fachada plateresca, concluida hacia 1529. Es una especie de estandarte labrado en la piedra arenisca de Villamayor característica de la ciudad. Su profusa decoración a base de grutescos, medallones, escudos, héroes, escenas eclesiásticas, personajes mitológicos y otras muchas figuras y símbolos (entre ellos, la famosa rana posada sobre una calavera, en una pilastra situada a la derecha) compone una compleja alegoría sobre los vicios y las virtudes. Traspasada la puerta, un zaguán gótico conduce al claustro, de dos plantas con artesonados mudéjares. Entre las dependencias de la galería inferior destacan el aula de Fray Luis de León, mantenida en toda su simplicidad, el solemne paraninfo y la capilla, reconstruida en el siglo XVIII.

En el lado sur del patio de Escuelas se encuentra el antiguo hospital del Estudio, convertido en sede del Rectorado. Al fondo están las Escuelas Menores, con fachada también plateresca y bellísimo patio interior de arcos mixtilíneos con balaustrada superior barroca. Sus estancias acogen el Museo Universitario, entre cuyas obras destacan las pinturas conocidas como Cielo de Salamanca, de Fernando Gallego (siglo XV).

Junto a la Universidad se encuentran la Casa-Museo de Unamuno, un edificio del siglo XVIII en el que, como rector de la Universidad, vivió el escritor entre 1900 y 1914, y el Museo de Salamanca o de Bellas Artes, que ocupa un magnífico palacio del siglo XV. Muestra una variada colección de pinturas y esculturas de los siglos XIV al XX.

4-Las Catederales de Salamanca

LAS CATEDERALES DE SALAMANCA.

LAS CATEDRALES Y SU ENTORNO

El conjunto catedralicio está formado por dos edificios diferentes, aunque comunicados entre sí. La Catedral Nueva, cuyos perfiles externos predominan en el conjunto, fue iniciada por J. Gil de Hontañón a partir de 1513 y no se concluyó hasta 1733, de ahí que estilísticamente responda al gótico tardío con numerosos elementos renacentistas -sobre todo en la decoración de los muros y en los relieves de las portadas- y barrocos. La torre fue levantada en 1705 y posteriormente los hermanos Churriguera construyeron el poderoso cimborrio. El interior, de tres naves sobre anchos pilares recorridas por galerías y con capillas laterales, posee una grandiosidad (105 x 50 m) acentuada por la enorme cúpula que se alza sobre el crucero a 80 m de altura. El coro, uno de los más destacados del barroco español, es obra de A. Churriguera, al igual que el trascoro, donde se conservan dos tallas de Juan de Juni. Entre las numerosas capillas cabe destacar la llamada capilla Dorada, verdadero museo escultórico, y la capilla del Cristo de las Batallas.

La Catedral Vieja (siglos XII-XIII), iniciada en estilo románico, se concluyó con formas protogóticas. Es un templo de tres naves con bóvedas de crucería y un bellísimo cimborrio octogonal (la llamada torre del Gallo) que, con su inequívoco aire oriental, constituye lo más destacable de la obra exterior. Aparte de los relieves escultóricos de los capiteles, los numerosos enterramientos y diversas pinturas murales, en su interior destaca el grandioso retablo de estilo gótico (siglo XV) que cubre el ábside de la capilla mayor. Lo componen tablas sobre la vida de Cristo y la Virgen, y se remata con una representación del Juicio Final. Preside el conjunto una imagen de la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, de influencia bizantina (siglo XII). En el claustro se abren varias capillas de extraordinario interés, sobre todo la llamada de Talavera y la de Santa Bárbara.

Las salas capitulares albergan el Museo de la Catedral. El Patio Chico, situado tras la Catedral Vieja, es un excelente observatorio de las catedrales y su entorno. Esta zona, en dirección al puente romano sobre el Tormes, conserva edificios, rincones y ruinas recuperadas de gran poder evocador. La modernista casa de Lis acoge el Museo de Art Nouveau y Art Déco. Al lado, el colegio barroco de San Ambrosio es la sede del Archivo Histórico de la Guerra Civil Española.

La plaza de Anaya toma su nombre de don Diego de Anaya, fundador del primer colegio mayor salmantino, que estuvo situado donde se levanta el palacio neoclásico (1768), actual Facultad de Letras. Una escalinata precede al pórtico columnario rematado por un frontón triangular. A su izquierda se encuentra la iglesia de San Sebastián, construida como capilla del colegio por Alberto Churriguera (1731).

 

SAN ESTEBAN Y LAS DUEÑAS

Desde la plaza del Concilio de Trento por un airoso puentecillo se accede al convento de San Esteban, una de las cumbres del plateresco salmantino, habitado desde el siglo XIII por monjes dominicos, entre los que se cuentan teólogos y filósofos de renombre como Francisco Vitoria (su estatua precede el edificio), Domingo de Soto o Melchor Cano. La iglesia fue erigida entre 1524 y 1630 según proyecto de Juan de Álava. La fachada, protegida por un arco triunfal, está labrada con profusión plateresca a modo de gigantesco retablo en torno al motivo central de la Lapidación de San Esteban (1610). En el interior pueden verse el claustro de los Reyes, espacio gótico y renacentista decorado con finos relieves, y el panteón de los Teólogos, que guarda las tumbas de prestigiosos dominicos. Es muy original la llamada escalera de Soto. A través de la sacristía, del primer barroco (siglo XVII), se pasa a la iglesia, obra gótica de una sola nave, cimborrio sobre el crucero y capillas situadas a modo de hornacinas entre los contrafuertes. El grandioso y recargado retablo mayor, al igual que los laterales y el púlpito, se deben a J. Churriguera. En su tramo superior puede verse El martirio de San Esteban (1692), de Claudio Coello. El coro, con sillería de dos pisos labrada por Alonso Balbás, muestra al fondo un gran fresco (1705) de Antonio Palomino.

Frente a San Esteban, el convento de las Dueñas, de religiosas dominicas, fue construido a principios del siglo XV a partir de un palacio mudéjar de su fundadora, doña Juana Rodríguez Maldonado. La portada lateral (plateresca), la iglesia (gótica) y el claustro (renacentista) se edificaron a lo largo del siglo XVI. Lo más destacado es el claustro.

Desde San Esteban, por la calle del Rosario, donde se encuentra el colegio de Calatrava, del siglo XVIII, se llega a la iglesia románica (siglo XII) de Santo Tomás Cantuariense, con tres ábsides, decoración de influencia germánica y maciza torre del siglo XVI. Más al norte, el convento de Santa Clara es un edificio de apariencia barroca que conserva en su interior magníficos artesonados mudéjares.

5-Mapa del casco histórico de Salamanca

MAPA DE SITUACIÓN DEL CASCO HISTÓRICO DE SALAMANCA

PLAZA DE COLÓN

Presidida por una estatua del descubridor, reúne en su entorno edificios notables como el palacio de Orellana (siglo XVI), de aire herreriano; la torre de Abrantes, perteneciente a una casa señorial del siglo XV y hoy edificio universitario; la torre del Clavero (siglo XV), una llamativa fortaleza octogonal sobre base cuadrada adornada con torrecillas cilíndricas; y la barroca iglesia de San Pablo. Próximo se encuentra el palacio de Fonseca, más conocido como La Salina, edificio renacentista (siglo XVI) que es sede de la Diputación.

 

LA TORRE DEL AIRE

Esta torre, con su sugerente perfil, es la única superviviente de las cuatro que al parecer tuvo el antiguo palacio de los Fermoselle. Delicadas ventanas góticas adornan su esbeltez casi florentina.

De retorno hacia la Plaza Mayor, la iglesia de San Julián aún conserva algún resto de la obra románica en su lado norte, adornado por el solitario altorrelieve de un león.

6-Plaza Mayor de Salamanca

PLAZA MAYOR DE SALAMANCA

LA CALLE ZAMORA

Arranca del ángulo noroeste de la Plaza Mayor y es un eje que, además de exhibir algunas de las mejores muestras de nobles casonas y palacios, permite acceder a espacios como la plaza de los Bandos o la de San Boal, ennoblecidas por la presencia de sobrias construcciones y templos barrocos. Al final de la calle, la iglesia de San Marcos, románica (siglo XII), de forma circular y con espadaña barroca, conserva en sus muros interiores pinturas góticas (siglo XIV). Retornando por la calle de los Condes de Crespo Rascón, en la plaza de San Juan Bautista se alza la iglesia de San Juan de Barbalos, templo románico (siglo XII) edificado en los primeros momentos de la repoblación.

 

CAMPO DE SAN FRANCISCO

Este parque cierra por el oeste la zona monumental y agrupa en sus alrededores obras muy notables. En la calle Bordadores se halla la soberbia fachada plateresca de la casa de las Muertes (siglo XVI). En la barroca y contigua casa del Regidor Ovalle (siglo XVIII) pasó los últimos años de su vida y murió, en 1936, Miguel de Unamuno.

Muy cerca se alza el convento de las Úrsulas, fundado en 1516 por el arzobispo Alonso de Fonseca, cuyo sepulcro, labrado por Diego de Siloé en mármol blanco, es una de las joyas artísticas que pueden admirarse en la iglesia tardogótica, junto a ricos artesonados y valiosas pinturas que se muestran en su museo. Al pie del convento se halla la iglesia de la Vera Cruz, rehecha en el siglo XVIII en estilo barroco, aunque con portada del XVI. El palacio de Monterrey es un espléndido edificio del siglo XVI. Frente a él se encuentra el convento de las Agustinas, del siglo XVII.

 

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