2.2. Escritos complementarios al Ciclo de Pilato.

Autor: Desconocido.

Fecha probable de composición: De época medieval, sobre base anterior.

Lugar de composición: Desconocido.

Lengua original: Griego y latín.

Fuente: Manuscritos medievales posteriores al siglo XIII.

tiberio-metirta.online

El Emperador Tiberio.

2.2.1. Carta de Poncio Pilato a Tiberio

Este texto, llamado también la Segunda Carta de Pilato, se ha conservado solamente en manuscritos latinos. La versión presente está tomada de la edición de C. von Tischendorf de los Evangelia Apocrypha, Lipsiae, 1876, pp. 433-434. Aunque su contenido proviene con toda probabilidad de tiempos antiguos, la forma literaria delata una época muy posterior; posiblemente del Renacimiento, como lo demuestra el estilo cuidado y elegante. Pilato manifiesta una actitud favorable a la causa de Jesús y da testimonio de su inocencia.

Todos los documentos de este género (núms. 1-10) son una composición medieval (siglos X/XI), realizada a base de tradiciones más antiguas.

Carta de Poncio Pilato escrita al emperador romano sobre nuestro señor Jesucristo.

Poncio Pilato al emperador Tiberio César, salud. Jesucristo, de quien te hablé abiertamente en mis últimas declaraciones, por deseo del pueblo padeció un suplicio amargo a pesar de mi disgusto y mis temores. Por Hércules, que un varón tan piadoso y tan cabal no lo ha tenido ni lo tendrá época alguna. Pero se dio un sorprendente intento del propio pueblo y un consenso de todos los escribas, los jefes y los ancianos contra las recomendaciones de sus profetas y, en nuestra mentalidad, las sibilas, para crucificar a este legado de la verdad. Mientras estaba colgado, aparecieron signos que no solo estaban por encima de la naturaleza, sino que, a juicio de los filósofos, amenazaban con la ruina de todo el orbe. Sus discípulos se conservan florecientes, en sintonía con su Maestro en las obras y en la moderación de su vida. Más aún, en su nombre hacen mucho bien. Y si no fuera porque temía que se produjera una sedición en el pueblo por su estado de creciente agitación, quizá nos pudiera vivir todavía aquel varón. Por lo que, obligado por mi lealtad a tu dignidad más que llevado de mi propia voluntad, no supe resistir con todas mis fuerzas, sino que permití que una sangre justa e inmune de toda acusación, aunque por la inicua maldad de los hombres, fuera vendida y sufriera, a pesar de que todo acabaría en su propia perdición, según la interpretación de las escrituras. Adiós. Día 28 de marzo.

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