14.- IGLESIAS ROMÁNICAS DEL VALL DE BOÍ.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DESDE 2000

Toda la llamada Cataluña Vieja, al norte, está poblada por vestigios románicos, un rico patrimonio formado por unas 1.900 iglesias, 200 castillos y otras importantes manifestaciones artísticas. Pero, sin duda, las gemas de este tesoro son las nueve iglesias del valle ilerdense de Boí construidas entre los siglos XI y XIII. Escondido en uno de los sectores más elevados del Pirineo catalán, el valle ha sabido conservar este excepcional conjunto de arquitectura románica cuyo esplendor emociona y sobrecoge al visitante tanto por la belleza de su arte como por el lugar donde está situado, puesto que su entorno abarca un amplio sector del Parque Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

25- Iglesia de Sant Climent de Taúl, el campanario tiene seis pisos de altura-metirta.online

IGLESIA DE SANT CLIMENT DE TAÜLL, EL CAMPANARIO TIENE SEIS PISOS DE ALTURA.

HACIA EL INTERIOR DEL VALLE

Una vez pasado el Pont de Suert (N 230), se toma un desvío en dirección a Caldes de Boí. El primer pueblo que se encuentra es Cóll, hacia el que sale un desvío a la izquierda de la carretera. Su iglesia románica dedicada a Santa María de l’Assumpció aparece en primer término, y un poco más elevado está el caserío de Cóll (1.180 m), con sus pintorescas casas de piedra. Santa María, obra de los siglos XII y XIII con alguna aportación gótica posterior, ofrece el pórtico más trabajado de todas las iglesias del valle. Las bandas lombardas y los arcos ciegos que caracterizan los campanarios y los muros del arte románico en esta zona adornan aquí también la fachada principal. En el campanario, situado sobre una de las capillas laterales, se advierten dos épocas de construcción, con culminación gótica. Ya en su interior, la planta consta de una única nave, en un extremo está el coro, gótico, y en el otro el ábside. Formando crucero hay dos capillas, una románica y otra, sobre la que descansa el campanario, gótica.

 

DE CARDET A DURRO

De nuevo en la carretera que atraviesa el valle, la siguiente parada es en Cardet (1.193 m). Se asciende rápidamente hasta llegar al caserío que con su iglesia está prácticamente colgado sobre el valle. Santa María de Cardet es la más joven del valle (principios del siglo XIII) y eso se advierte rápidamente por el campanario. Mientras el resto de iglesias lucen una esbelta torre para albergar las campanas, esta ha de conformarse con una simple espadaña. En el interior, de una sola nave, predomina la decoración barroca.

Atravesada por la carretera, Barruera (1.096 m) es el centro administrativo del valle. Su iglesia, dedicada a Sant Feliu, queda a la derecha. Una pequeña pero bonita alameda conduce hasta el porche que protege el pórtico. Adosado al muro se yergue su campanario, cuadrado y de cuatro pisos, con ventanas de medio punto en las plantas superiores, delimitadas a su vez por una cornisa. Originalmente románica (siglos XI-XII) esta iglesia ha sufrido en el curso del tiempo transformaciones notorias. El cerrojo de la puerta está rematado con una singular cabeza de toro.

26-Mapa de situación de la Vall de Boí i Taüll-metirta.online

MAPA DE SITUACIÓN DE LA VALL DE BOÍ I TAÜLL.

Desde el interior del casco urbano de Barruera parte el desvío hacia Durro (1.386 m). Durro, topónimo que conserva la raíz vasca, es un pintoresco pueblo pirenaico con soberbias casas de piedra en torno a la iglesia de Santa María de la Nativitat, románica del siglo XII, con varias mutaciones y modificaciones posteriores, como los dos ábsides románicos, que han desaparecido, o la capilla lateral, ganada al porche. La puerta principal, cubierta, está enmarcada por arquivoltas, columnas con capiteles labrados y un friso ajedrezado que preside un crismón.

En un lugar privilegiado, a 1.500 m de altura, se encuentra la ermita de Sant Quirc de Durro (siglo XIX), sobre un pequeño saliente de la montaña. Desde Durro sale una pista hacia el lugar. Consta de una pequeña nave cubierta con bóveda de cañón y un ábside semicircular. Culmina la cara frontal una espadaña de dos arcos.

 

ERILL LA VALL, BOÍ I TAÜLL.

De nuevo en Barruera, si se sigue la carretera hacia el interior del valle, la siguiente localidad es Erill la Vall (1.255 m). En la Edad Media, la baronía de Erill desempeñó un importante papel, pues impulsó la construcción de las iglesias románicas del valle.

El templo de Erill la Vall está dedicado a Santa Eulália y es obra del siglo XII. Tanto el campanario de seis pisos, muy esbelto, como el porche de entrada se encuentran en el muro norte. Conviene, antes de entrar, fijarse en el cerrojo que muestra decoración geométrica y un rostro. La planta consta de una nave con dos absidiolos laterales y coro posterior.

Su decoración es también barroca. La parte más vistosa de la iglesia es sin duda el campanario, que cuenta en cinco de sus pisos con ventanas geminadas en los cuatro costados y bandas decorativas de reminiscencia lombarda. Junto al templo se halla el Centre del Románic de la Vall de Boí, un interesante centro de interpretación del arte románico en el valle.

El siguiente desvío a la derecha permite seguir por un pequeño valle colateral hasta Bol y Taüll. Tuvo Boí un importante castillo del que nos queda documentación pero no restos, y se defendió con una muralla, de la que aún queda algún lienzo, una torre y una puerta por la que todavía hoy se accede al núcleo antiguo de la población.

Un poco arrinconada por los edificios modernos se encuentra la iglesia de Sant Joan de Boí, construcción románica de los siglos XI y XII. La planta consta de tres naves separadas por arcos y un ábside central rectangular y dos absidiolos. La riqueza mayor de esta iglesia son las pinturas románicas que se encontraron en ella y que recubrían su interior por completo, pinturas que se pueden contemplar en Barcelona, en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). No solo dos iglesias tuvo Taüll (1.482 m) sino tres. La tercera no llegó a acabarse, pues un fuerte desplazamiento de tierras anegó las obras y obligó a su abandono. En el extremo superior de la localidad, junto a su núcleo más antiguo, está la iglesia de Santa María (siglo XII). De la planta, lo que más destaca es el campanario, que no está adosado al muro, como es habitual, sino que sale del cuerpo mismo de la iglesia. Consta de tres naves y tres ábsides. Las pinturas originales fueron extraídas y en su lugar lo que se contempla son copias. Las pinturas murales más relevantes de Santa María son las del ábside y la cara interior del pórtico, donde lucían unas espléndidas imágenes del Juicio Final.

27-Ermita de Sant Quirc de Durro, situada a 1.500m de altitud-metirta.online

ERMITA DE SANT QUIRC DE DURRO, SITUADA A 1.500 M DE ALTITUD.

Tres son los rasgos estructurales que organizan la pintura románica: las «franjas» donde se cuenta la historia sagrada como en viñetas, las «formas circulares» que simbolizan la perfección y la «simetría». En el ábside de Santa María se contempla, en la franja superior, la Virgen con el Niño, figuras insertas en un círculo, en la Adoración de los Reyes, Melchor queda a la izquierda, en gesto de adelantarse, y Gaspar y Baltasar a la derecha, más reunidos, para guardar las leyes de la simetría. En la franja inferior está el Colegio Apostólico y la obra concluye con varios elementos decorativos.

En el extremo inferior de Taüll se encuentra situada la joya indiscutible del arte románico de la zona, la iglesia de Sant Climent, consagrada el día 10 de diciembre de 1123. En la parte exterior destaca su espléndido campanario, junto al muro sur, de planta cuadrada y seis pisos de altura, todos ellos con ventanas geminadas a los cuatro vientos, salvo el primero, que tiene una, y el tercero, que es triple. Su decoración tiene los típicos elementos del gusto lombardo, como son las bandas y los arquitos ciegos sobrepuestos a la piedra sillar, y los frisos en forma de dientes de sierra que separan los niveles. Este campanario está perfectamente alineado, a lo largo del valle, con los de Sant Joan de Boí y Santa Eulália de Erill la Vall. Pasando al interior, se observa que la cubierta de la nave es de madera y pizarra a dos aguas, es decir, que sus primitivos constructores no dominaban suficientemente la técnica como para dotarla de una bóveda de piedra. Esta circunstancia ha motivado a lo largo de los siglos el corrimiento de los muros, visible en los dos templos de Taüll. La planta consta de tres naves y tres ábsides. Las columnas que separan las naves están decoradas con uno o dos collares en forma de dientes de sierra, unas tienen basa y otras no. Lo que más llama la atención son, claro, las pinturas. Quedan trazos del decorado original en las columnas más próximas al ábside y sobre el absidiolo de la izquierda (la figura de un animal fantástico). El resto son copias. El ábside está presidido por el Pantocrátor en actitud de bendecir, está inserto en una circunferencia y tanto el pelo como la barba (símbolo medieval del poder) están exquisitamente trabajados. Le rodean cuatro Apóstoles con sus respectivos atributos animales (ángulo superior izquierdo: san Mateo; debajo: san Marcos con el león; ángulo superior derechos: san Juan con el águila; debajo: san Lucas con el toro). En la franja inferior están los Apóstoles con María.

Cabe añadir de estos templos que se han visitado que todos ellos, como Sant Climent, están orientados al este, hacia levante, en dirección a Tierra Santa, de modo que a la salida del sol sus rayos iluminan el ábside.

 

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