11- TAROT BOLOÑÉS DE FIGURAS DOBLES (Siglo XVIII)

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TAROT BOLOÑÉS DE FIGURAS DOBLES (Siglo XVIII) Hay diversas variantes de juego de Tarot boloñés, generalmente más complicadas que las que se juegan en otros lugares. Una de las más difundidas en Bolonia es la del «Ottocento», que tiene muchas similitudes con el juego español de «El Hombre» y su derivado, «el tresillo». Un ejemplo de dichas concordancias es que el orden de las cartas numerales de los palos depende del palo; así, en los de espadas y bastos el orden de estas cartas es, de mayor a menor, diez, nueve, ocho, siete, seis y as, mientras que en copas y oros el orden es el inverso. De este orden depende su valor en el juego.

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Esta baraja de juego es un Tarot de Bolonia de 62 cartas, fruto de la reducción de un mazo normal realizada hacia principios del siglo XVI. Entre las cartas, 21 son triunfos y 40 corresponden a los cuatro palos usuales. Completa la baraja la carta de II Matto, con un valor especial en el juego.

La tradición boloñesa del juego del Tarot tiene más de 500 años de antigüedad y se ha mantenido a lo largo de los siglos con escasas modificaciones. La baraja que se utiliza para este juego posee una serie de características muy peculiares; por ejemplo, aunque las cartas de los triunfos son a menudo identificables por las figuras que en ellas aparecen, algunas de ellas — las que van del 5 al 16 llevan el número correspondiente, y se identifican por dicho número y no por el nombre. Inicialmente, en Bolonia se jugaba al Tarot con una baraja de 78 cartas, pero hacia principios del siglo XVI se redujo esta cantidad a 62, ya que se eliminaron las cartas numerales del dos al cinco de cada uno de los cuatro palos. Este tipo de barajas reducidas se conocen en Italia como Tarocchino, diminutivo de Tarocco (Tarot); la excepción es la región de Bolonia, donde se sigue llamando Tarocco a pesar de dicha circunstancia. Las 62 cartas del Tarot boloñés se distribuyen en tres grupos: 11 Matto (El Loco), los 21 triunfos y las 40 cartas de los cuatro palos. Ordenados de menor a mayor valor, los 21 triunfos son: 11 Begato (que se pronuncia con el acento en la primera sílaba y que corresponde a la carta de El Mago en otras barajas del Tarot); los cuatro «moros» o «sátrapas», las cartas del cinco al 16, ambas inclusive; La Luna, El Sol, El Mundo y El Ángel. Cabe resaltar que la «sexta» carta de esta relación sea el cinco, discrepancia que afecta a las siguientes cartas con número de esta serie. Como ya se ha mencionado anteriormente, estas cartas se denominan por su número, aunque al observar la figura puede establecerse una «equivalencia» con los arcanos de otras barajas de Tarot; así, el cinco correspondería a El Enamorado; el seis, a El Carro; el siete, a La Templanza (que se encontraría así desplazada de su lugar habitual en la serie de los arcanos mayores, donde ocupa la posición XIV); el ocho sustituye a La Justicia (que, con el cambio de La Templanza, «recupera» su número); el nueve, a la Fuerza (otro cambio en el orden de los arcanos mayores); el 10, a La Rueda de la Fortuna; el 11, a El Ermitaño; el 12, a El Colgado; el 13, a La Muerte; el 14, a El Diablo; el 15, a La Torre, y el 16, a La Estrella (otros tres cambios de número respecto a los habituales de los arcanos mayores, provocados por el desplazamiento de La Templanza). Estas figuras son dobles, por lo que no se puede decir cuál de los lados es el superior y el inferior; la mayoría son simétricas respecto a la línea central, quedando exceptuadas de esta regla la carta número 10. Por otra parte, se da el curioso hecho de que la figura del 12 se reproduce completa en ambas partes de la carta. Las figuras de los cuatro moros sustituyen a las habituales de El Papa, La Papisa, El Emperador y La Emperatriz. En el juego boloñés, estas cuatro cartas se conocían como los Papi (papas); pero fueron sustituidas por los moros o sátrapas que aparecen en las barajas actuales a partir de 1725, a raíz de un decreto de la autoridad papal, que prohibió a los boloñeses jugar con barajas en las que apareciera la figura del sucesor de San Pedro. Aunque dos de los cuatro moros se representan de modo idéntico, los cuatro tienen un valor equivalente y, cuando se juegan varios en una misma baza, si no se ha jugado un triunfo mayor, gana el que ha echado el último moro de la baza. Esta equivalencia de valor entre las cuatro cartas también se daba entre los cuatro Papi; por ello la sustitución fue aceptada sin mayor problema por los jugadores, y se ha mantenido desde entonces. El Tarot boloñés consta, asimismo, de 10 cartas de cada uno de los cuatro palos italianos (el as, los numerales del 6 al 10, la sota, el caballo, la reina y el rey de copas, oros, espadas y bastos). En ninguna de ellas se incluye el nombre de la carta o su índice. Como las cartas de triunfo también las figuras de los palos son dobles, así como los ases, excepto el de oros.

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